¿Acaso estas elecciones nos dividen como país?

Por Sergio Chapa / Catedrático de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey

A menos de cien días de las elecciones a pesar de mostrar mi preocupación por escuchar las propuestas de los candidatos, al menos los más importantes, ya que los otros parecen relleno con insanas intenciones de ellos o de otros, pero los veo fuera de lugar; a lo que mi abuelo diría, “para que tanto salto estando el piso tan parejo”; la verdad no convence ninguno, o al menos en consenso general.

Alguien me contó que quizá de los primeros actos de democracia que mostró la humanidad, fue cuando Poncio Pilato sometió a referéndum del Pueblo si debería de liberar a Barrabás un ladrón y homicida consumado o a Jesús de Nazaret un revolucionario connotado; el Pueblo eligió para su liberación a Barrabás; ¡crucifícalo, crucifícalo!, gritaba elocuentemente la gente refiriéndose a Jesús. Creo que la historia está por demás contada.

Mi México querido, lleno de colores y sabores, de tratos amables  y gente brillante; ¿De qué color te pintas en estas elecciones?, que si eres azul, tricolor o rojo; ¿Cuál será el más acertado?; y pienso, esta decisión depende del pueblo, o desde mi muy particular espacio y opinión aunado con la capacidad de poder votar por parte de mi persona; y comento esto porque no quisiera pertenecer a la locuaz población que gritaba crucifixión; tampoco quisiera quedarme callado.

Efectivamente, el monopolio del poder se encuentra en los Partidos, ellos con sus fórmulas a veces explicadas pero nunca justificadas; han hecho de todo esto de las elecciones un verdadero menjunje; que creo que aunque salimos al paso las consecuencias se miden sexenio tras sexenio, cuando termina; y curiosamente resultan nefastas.

Pero como no quiero quedarme en el “muro de los lamentos”, culpándome por lo que pudo haber sido y no fue, en esta ocasión donde los jóvenes representarán el 30% de las votaciones, y donde los no tan jóvenes no terminamos por establecer posturas fuera de intereses personales; alzo mi voz para proponer la necesidad de la participación ciudadana; no como estandarte pintada de colores con oscuras intenciones partidistas; sino como una base llena de objetivos para fundamentar la legitimidad y el consenso de nuestro pequeño paraíso denominado familia, amigos, compañeros de trabajo, etcétera; exigir a los candidatos se destapen de sus ideas, propongan coherencias y muestren lo que han hecho y son; no lo que les ordenan sus asesores, ejemplo los ataques sin sentido unos con otros.

Sólo y únicamente a través de la participación ciudadana sin etiquetas partidistas, podremos unirnos y determinar; y quizá aunque no se alcance escuchar nuestro grito por aquel que realmente merezca el país; en estos tiempo donde impera el comercio y la globalización y de quien sus decisiones serán objeto importante de cómo nos ven y tratan a nivel internacional; es hora de levantar la voz y decir aquí estamos, no pertenecemos a ningún partido y por color solo nos identificamos con México.

Contacto: chapaser@hotmail.com