Actividad Física Adaptada, una ventana para las personas con discapacidad

Por. Edna Berenice Castañeda Morales.

En la edición pasada mencioné la problemática que regularmente viven las personas con discapacidad (PcD) y enfatizaba que esta se incrementa considerablemente al momento de hablar de la Actividad Físico Deportiva (AFD), en está ocasión les comentaré de la Actividad Física Adaptada (AFA) como una ventana de auxilio para las personas con discapacidad.

Si bien es cierto que la AFA nace de manera empírica como respuesta a una necesidad particular de atención a las personas con necesidades especiales, en nuestra realidad se ha ido profesionalizando, actualmente en esta convergen diferentes líneas de apoyo y de estudios como la kinesiología, educación física, deporte y las ciencias del movimiento, que contribuyen a un mejor ejercicio de esta práctica.

Al referirnos al término de “adaptada” lo hacemos para identificar la búsqueda de eliminación de barreras que limitan o impiden la participación de las personas con discapacidad en total independencia dentro de las actividades físicas, no estoy hablando de deporte, hablo de las actividades que pueden contribuir al quehacer diario y que son verdaderamente fructíferas en su entorno físico, social y afectivo de la persona.

Para la realización de la AFA debemos respetar algunas consideraciones: características y capacidades particulares que tienen las PcD, el índice de movilidad, origen y sobre todo el tipo de discapacidad que presentan, recordemos que todas las discapacidades son diferentes y que existen grandes variantes aún y cuando hablemos de una misma condición, sin embargo, tomando en cuenta los generales, podemos mencionar que la AFA contribuye en gran medida al desarrollo integral de la PcD.

¿Qué podemos hacer? Identificar actividades que sean de su agrado, que le sean estimulantes, reducir las barreras arquitectónicas, localizarle implementos que contribuyan a su movilidad de manera independiente, verificar las habilidades básicas con las que cuente, identificar el momento idóneo para su realización (que la persona se encuentre en un estado anímico deseable), reconocerles sus logros constantemente, además de establecer propósitos por sesiones para que tengan mayor estimulación.

Debemos considerar la Actividad Física Adaptada como un pilar básico, como un propulsor necesario de las condiciones físicas, del mejoramiento de la funcionalidad, de la inclusión y del desarrollo de las personas con discapacidad.

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Edna Berenice Castañeda Morales. Directora de la licenciatura de Actividad Física y Deporte de la UMM.