¿Amas que te amen o amas amar?

 

Por Rudi García / Terapeuta Emocional

Por las mañanas, usualmente mi rutina comienza en ejercicio y después al súper. Estaba por pagar cuando escuché una conversación entre las cajeras “Pues yo prefiero que me quieran, a querer a alguien, porque luego uno sufre mucho, y se sufre menos cuando tienes al otro como perro detrás tuyo”.

Al principio me dio gracia por la crudeza del comentario, sonreí y no le tomé mucha importancia; caminando de vuelta a casa me puse a pensar en la experiencia de vida de esa mujer como para definir que el amor se reduce a sufrir menos cuanto más sometido tienes al otro, y recordé a todas las personas que entran a sesión conmigo diciendo: “Ya no me quiere y no sé qué hacer”.

Ahí es cuando pregunto yo: “¿Y por qué querrías a alguien que no te quiere?”, y sí, dentro de la lógica hace mucho sentido mandar a volar a alguien que no se preocupa por la relación; pero dentro del juego mental, uno sufre por el rechazo porque le damos mucho valor a lo que el otro opine de nosotros, y porque ya no nos da lo que antes nos daba.

Ahí es cuando nos clavamos en esforzarnos en “ganarnos” de vuelta su amor, osea, en que el otro haga lo que a mi me hace feliz, aunque ya no quiera.

En el desapego, amar a la persona en su totalidad, implica en conocer de fondo al otro con sus claros y oscuros, pensando en su felicidad y no en la propia, como si pensaras en la felicidad del miembro más cercano de tu familia.

Amar implica soltar, ver al otro crecer, regocijarse en su felicidad y autoestima, que te duela su dolor, y que te alegres cuando se alegra. Poseer implica ser feliz mientras se tiene control del otro.Si estar contigo no le hace feliz, pues no tienes nada más que hacer, más que pensar en su felicidad, si en realidad le amas.

Como diría Búnbury

Pero si ahora tienes
Tan sólo la mitad del gran amor que aún te tengo
Puedes jurar que al que te quiere lo bendigo
Quiero que seas feliz
Aunque no sea conmigo.

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