Amores tóxicos

Por Rudi García / Terapeuta Emocional

No cabe duda que cada persona tiene su propio concepto sobre lo que debería ser el amor.

Quizás recuerdes aquel platillo de tu infancia que nadie sabe hacer mejor que mamá o papá, ¿reclamarías a todo mundo que no hace ese mismo platillo como debería?. Bueno, pues con el amor es parecido, ningún tipo de amor es como el que nos dieron, entonces reclamamos el que no nos aman como deberían amarnos.

En algún momento, cuando creces, te enamoras de las cualidades que valoras de las personas que te demuestran amor y las proyectamos hacia las otras personas, asumiendo que eso es lo que el otro debería hacer si en realidad me amara. Nada más alejado de la realidad.

Quizás para ti el amor sea compañerismo, comunicación o amistad, pero para otra persona puede ser posesión (que se confunde con confianza), apego (que se confunde con cariño), o control (que se confunde con fidelidad).

Puede incluso parecer de locos, cuando el otro reclama que uno no se preocupa, que no ponemos atención, que no damos lo suficiente, o que no le queremos, cuando nosotros pensamos que sí lo hacemos; el otro nos resulta entonces una persona que está fuera de nuestra comprensión, un loco, un burro, una berrinchuda.

Verás, el problema no está en que el otro no te ama como debería amarte, sino en que tú no te enfocas en amarle por lo que es en realidad; le quieres cambiar y quieres que sea una persona que no es.

Ve a tu pareja por lo que es, ¿te gusta?, ¿le admiras?, ¿aporta a tu crecimiento personal?, ¿te empuja a que seas mejor?, ¿conoces sus partes oscuras y puedes con ellas?, ¿le comprendes?. Ahora a la inversa, ¿le gustas?, ¿te admira?, ¿aportas a su crecimiento?, ¿le empujas a que sea mejor?, ¿conoce tus partes oscuras y puede con ellas?, ¿te comprende?.

Quizás nos falta comprender que no es lo mismo, amo que me ames, que amo amarte.

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