Aquí estamos parados, no hay trabajo.- “Tricicleros” guatemaltecos

 

Por Notimex

Tecún Umán.- Los “tricicleros” guatemaltecos viven su peor crisis económica de la que tienen memoria, apostados sobre el puente internacional localizado entre esta frontera y Ciudad Hidalgo, Chiapas, esperan para cruzar a los turistas que llegan a cuentagotas debido a la emergencia sanitaria.

Entrevistados mientras aguardan realizar su trabajo, atribuyen a cuestiones divinas que la pandemia de coronavirus (Covid-19Covid-19) esté haciendo estragos en el mundo.

“Es la primera vez desde la edad que tengo, tengo 60 años fíjese, y nunca había pasado así, hasta hoy que estamos viendo, pero como todo está escrito en la Biblia y eso se va a cumplir, se está cumpliendo ya”, dice Juan Zúñiga, uno de los fundadores de los “tricicleros”.

Este día, pocos de sus compañeros decidieron salir a trabajar, previendo que la demanda de los servicios de transporte no será requerida, debido al cierre de la frontera de Guatemala a extranjeros y al toque de queda impuesto a partir del domingo 22.

“Nosotros somos 15 ‘tricicleros’ y de esto vivimos. Normalmente cruzamos unas cien personas, diariamente. Nosotros como guatemaltecos llevamos para allá, -dice señalando la frontera mexicana en Ciudad Hidalgo, Chiapas-, el mexicano trae para acá. Somos dos grupos”, explica.

Mientras dura la entrevista con Notimex, se hace evidente la falta de trabajo, sólo una persona requirió de sus servicios y el resto de los cuatro “tricicleros” esperan sin hacer nada.

“Estamos aquí parados a que venga al menos un carrito con personas, estamos esperando para servirles”, dice.

Añade que la desprotección se agudiza en momentos como este, porque carecen de seguridad social, no hay alternativas de su gobierno para ayudarles en situaciones como la pandemia de coronavirus Covid-19, que obliga a suspender actividades.

“Legalmente no tenemos un trabajo que el gobierno nos pague y vivimos del turista que pasa, al prestarle el servicio y ahí llevamos unos centavitos para la casa, pero que tengamos un trabajo no”, dice lamentándose Juan Zúñiga.

A continuación expone la baja en la demanda de sus servicios que les repercute directamente en sus ingresos.

“Ya tiene como desde enero para acá, mire no hay trabajo, no le voy a decir que no ganamos algo, pero sí unos 50 quetzales nos llevábamos, cuando normalmente hacíamos 90, 100 quetzales por día. Cobramos nosotros 10 quetzales por persona, (equivalen) a 20 pesos”, explica.

No ha llegado todavía el coronavirus

“Aquí está duro, está serio, mire la pobre gente, no hay trabajo y no los dejan trabajar, ¿qué podemos hacer? Son órdenes del gobierno, aquí no ha llegado todavía (el coronavirus)”, añade Zúñiga.

“Hay un albergue aquí (en Tecún Uman), al que todos vamos a ir a parar, al que no haga caso, todos vamos a ir a parar ahí. 40 días va a estar ahí metido, imagínese, ¿qué vamos a hacer?, ¿y la familia, qué? ¿De qué vamos a mantener a la familia ya estando detenidos ahí en cuarentena? Entonces tenemos que respetar, mejor cada quien a sus casitas”.

Explica que la restricción impuesta por el gobierno guatemalteco de no salir de las casas de las 16:00 a las 4:00 horas les repercute de manera directa en su trabajo.

“Está circulando pura gente extranjera, gente guatemalteca no está circulando. En un 90 por ciento, aquí estamos parados, mire, solo estamos nada más viendo, nada más. Aquí estamos a las cinco de la mañana, pero mire, nada, nada, silencio…”, dice mientras observa la soledad de las instalaciones.

Osvaldo de León expresa por su parte que “realmente se ve complicada la situación, por esa enfermedad, ya está matando en muchos países ya, pero queremos decir que con la ayuda de Dios puede ir mejorando en tiempo”.

Son las 14:00 horas y apenas lleva cuatro viajes, empezó a las nueve de la mañana, no le alcanzará el tiempo para reunir lo necesario para su familia.

“Tengo 64 años; de estar aquí en la aduana como 20 años. La verdad que no, sí ha habido enfermedades pero no a comparación de esta que estamos viviendo ahorita. (Que se paralizaran las actividades). Exactamente, nunca había pasado.

“Conste que ahorita solamente hasta las cuatro vamos a andar aquí en el pueblo, ya pasadas las cuatro tenemos que estar en la casa todos. Empieza (el toque de queda), a las cuatro de la tarde, hasta las cuatro de la mañana, como son decisiones que está tomando el gobierno hay que acatarlas. Va a ser, es el gobierno”, finaliza resignado.