Barrio Antiguo se adapta a la nueva realidad, aunque con poca afluencia

 

Por Karla Omosigho

Monterrey.- Desde la llegada de la pandemia por el COVID-19 el pasado mes de marzo, los negocios como restaurantes, cafeterías, librerías y tiendas de ropa o antigüedades, ubicados en Barrio Antiguo, en el Centro de Monterrey, tuvieron que adaptarse drásticamente a las medidas impuestas por la Secretaría de Salud en la entidad.

Aunque la mayoría de los negocios se encuentran sin operar todo el día e inclusive algunos cerraron sus puertas de manera definitiva, mientras que los pocos que trabajan señalan que la afluencia de clientes ha bajado más del 50 por ciento.

Los restaurantes son los que se han visto más afectados, aunque sus trabajadores siguen al pie de las letra el uso de cubrebocas, gel antibacterial y la sana distancia recomendada por el Gobierno estatal, muchos de ellos sobreviven con dificultad.

Un empleado que labora en un restaurante, quien pidió el anonimato, destacó que su jefe ha mantenido el negocio con dinero de su propia bolsa, revelando que ha pasado días sin cocinar en el lugar, por lo tanto no hay ingresos.

En el caso de los bares solo uno decidió “renovarse o morir”, ubicado en la calle Diego de Montemayor, por lo que dejó de convertirse en un centro nocturno y se volvió un restaurante debido a la difícil situación que se vive por la pandemia.

Así es como poco a poco una de las zonas de entretenimiento más fuertes en Nuevo León cada día tienen que buscar la manera de salir adelante y evitar a toda costa el quiebre.