Bordos; Hoy No Circula

Por Luis Francisco Chapa

Siendo el exceso de velocidad una de las principales causas de accidentes, y en el caso específico de los atropellos en vialidades urbanas locales o colectoras, y ante la imposibilidad de tener oficiales de tránsito vigilando permanentemente en todas y cada una de tales vialidades; la práctica de restringir la velocidad mediante bordos, boyas o algún otro dispositivo similar, representa uno de tantos problemas socio-culturales de magnitudes no pequeñas. El problema se presenta también en vialidades suburbanas o rurales, a su paso por caseríos o poblados pequeños cuyos habitantes necesitan pasar de un lado a otro de la carretera.

En el medio urbano, cabe recordar la postura radical del Ing. Rafael Cal y Mayor (+), primer ingeniero de tránsito del país, cuando al ocupar el cargo equivalente al actual de Secretario de Transportes y Vialidad del Distrito Federal, ordenó el retiro de todos y cada uno de los bordos que obstruían el libre tránsito en toda la ciudad de México.

Entre la población existe la noción equivocada de que la presencia de estos dispositivos hacen más seguro para sus hijos pequeños, y no tan pequeños y aún para gente de la 3ª edad, el cruzar una calle, sea para ir a la escuela o al parque de enfrente. Lo incorrecto de pensar así, es que los padres de familia se deslindan de la responsabilidad ineludible de vigilar que sus hijos o ancianos no salgan solos a la calle, por la razón que sea, advertida o inadvertidamente. Otra razón argumentada para solicitar el dispositivo, es el tener la oportunidad de salir de una cochera, habiendo casos en los que se abusa de la medida, pues se instalan hasta 3 bordos en un tramo de 50 metros.

Aplica el dicho de pagan justos por pecadores. Debido a que unos cuantos conductores exceden el límite de velocidad, la gran mayoría tiene que padecer no solo el retardo implícito en su traslado, sino el daño a la suspensión de sus vehículos. Y es que resulta frecuente que tal obstáculo carezca del diseño adecuado, o recién instalado no se avise al conductor de su presencia y dañe aún más su vehículo. Otras posibles consecuencias: se han presentado casos en los que por la presencia excesiva de los bordos o boyas, vehículos de emergencia como la cruz roja, no pueden desarrollar la velocidad necesaria para llegar oportunamente a un centro médico, poniendo en riesgo grave la salud de la persona trasladada; o bien los bomberos que pueden perder valiosos minutos para llegar a sofocar un incendio. Puede incluso constituirse en una trampa vial, pues el conductor que circulando a una velocidad correcta no lo percibe oportunamente, al frenar abruptamente ocasionará que el conductor que le sigue lo choque por alcance. La causa detonante del accidente fue la presencia nueva y/o inadvertida del bordo.

Con el inicio del presente mes, entró en vigor un endurecimiento en las reglas del Hoy No Circula en el distrito federal. La medida ha traído gran malestar a un sector importante de la población, por diversos motivos. El argumento sigue siendo el mismo, reducir la contaminación por razones de salud. Lo curioso o incongruente de parte de la autoridad, es que según un estudio reciente, la presencia de los bordos en el sistema vial, ocasionan que los vehículos contaminen ¡hasta un 40% más! Es decir, no solo aumentan la restricción en el uso del vehículo ciertos días, sino que al autorizar e instalar los dispositivos en cuestión, provocan una mayor contaminación. No les entiendo.

¿Qué hacer? Algunas ideas: incrementar o reforzar la vigilancia mediante cámaras, endureciendo las infracciones respectivas y cuidando el estricto cumplimiento de las mismas. Es decir, que no haya influyentismos para cancelar las multas. Implementar campañas permanentes de educación y cultura vial, para crear conciencia entre la población de que, entre otras cosas, a mayor velocidad el rendimiento del vehículo disminuye de forma dramática, aumentando el consumo del combustible que cada mes aumenta de precio. Hacerle ver a la población de su responsabilidad de asumir los riesgos de cruzar calles y avenidas, y de vigilar y acompañar a sus menores y adultos mayores cuando necesiten salir a la calle. Después de todo, esto también forma parte del costo de la modernidad.

Y si, después de un análisis riguroso de la solicitud se justifica o se decide la instalación del dispositivo, que cumpla con un diseño adecuado y se instale el señalamiento preventivo correspondiente.