“Caminamos de la mano de María, al Encuentro del Señor”

 

Por Monseñor Rogelio Cabrera López / Arzobispo de Monterrey

El tiempo de Adviento que como Iglesia estamos celebrando es un tiempo en el que destaca particularmente el testimonio materno y servicial de la Virgen María. Ella es la que nos presenta, conforme a las Sagradas Escrituras, la mejor forma de asemejarnos al Redentor de la humanidad: en el servicio humilde y la cercanía generosa a los más necesitados.

Este es uno de los mensajes fundamentales que se nos invita a vivir, como preparación a la llegada de nuestro Señor, en este tiempo de Adviento: el servicio desinteresado a nuestro prójimo. Estos días, deben vivirse con la intención de dar lo mejor de nosotros mismos, asumiendo un compromiso de bienestar con quienes nos rodean, brindándoles nuestro apoyo en todo momento y, de la misma forma, buscando la ocasión para ir al encuentro de aquellos que viven en situaciones de dificultad, en lo material y en lo espiritual.

No limitemos la grandeza de este tiempo a realizar fiestas solo entre los conocidos, sumemos nuestros esfuerzos y vayamos a convivir con los más alejados, compartiéndoles la dicha de sabernos amados por Dios. Y que esta bella obra de misericordia sea el inicio de un auténtico compromiso de cercanía y apoyo con quienes necesitan de nuestra ayuda, no solo en Navidad, sino todos los días del año.

Invito a los padres de familia, especialmente a los miembros de nuestros grupos apostólicos a que se organicen y, con estas acciones, siembren en los más pequeños la semilla del servicio y la generosidad sincera que tanto bien hace a las personas.

Sigamos el bello ejemplo que nos ha dado la Virgen de Guadalupe quien, al venir al encuentro del pueblo mexicano, en el cerro del Tepeyac, nos manifiesta su ternura, misma que nos fortalece para no desfallecer, brindándonos su protección y auxilio en todo momento.

“Debemos corresponder, dice el Papa Francisco, al amor de María de Guadalupe sin protagonismos que utilizan la violencia, la mentira y la manipulación, sino siendo protagonistas que no le tienen miedo a la ternura y su mejor rostro es el servicio. Siempre viendo por los que necesitan ser escuchados y visibilizados, como Ella lo hizo con el humilde Juan Diego” (12 diciembre 2018. Misa en honor a la Virgen de Guadalupe. Basílica de San Pedro en el Vaticano).

Deseo de corazón que, las fiestas de la Virgen de Guadalupe nos ayuden a revivir el mensaje de esperanza que ha traído a nuestro pueblo, respondiendo con nuestro testimonio solidario, al gran amor que Ella siempre nos manifiesta desde su “Casita en el Tepeyac” y en todos los hogares y templos en donde es venerada.

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