¿Cómo era la verificación vehicular en los 90´s?

Por Ilse Hernández

Monterrey.- Fue a inicios de los años 90’s cuando se implementó por primera ocasión en Nuevo León la verificación vehicular, sin embargo, no obtuvo el resultado esperado.

En 1991 dicho programa se inició con el objetivo de prevenir y controlar las emisiones contaminantes provenientes de los automóviles en circulación y así evitar un daño ambiental de la zona metropolitana.

Arrancó estableciendo realizar de manera obligatoria dos verificaciones por año, dicha cláusula abarcaba para cualquier tipo de vehículo.

El procedimiento consistía en tres etapas: inspección visual a los dispositivos y sistemas para el control de la contaminación instalados en los coches, una prueba de revisión visual de humos y una medición de las emisiones contaminantes.

Pocos son los datos a los que se puede accesar públicamente, sin embargo en un estudio del Instituto Nacional de Ecología que el equipo de  Dominio Noticias tiene en su poder, en un inventario preliminar, en el año de 1995, los automóviles ocupaban el primer puesto de los contaminantes, contribuyendo con cerca de un 71 por ciento del total de emisiones.

El parque vehicular que existía en los años 90’s ascendía a los 600 mil automóviles de los cuales un 36 por ciento correspondían a unidades de modelos entre 1990 a 1995; el 35.7 por ciento a vehículos modelo entre 1980 y 1989, mientras que el 27.5 por ciento eran modelo 1979 o menor.

Durante el primer semestre de 1992 se registró una asistencia de vehículos del 82.5 por ciento mientras que el mismo periodo pero de 1994, la cifra disminuyó a un 46.9 por ciento; dejando para el año de 1996 únicamente el 17.5 por ciento de unidades de acudieron a las pruebas.

Dicha descendencia en las cifras se debió a que en 1996, el gobierno del Estado junto con los municipios acordaron modificar el programa y establecer que se realizara una verificación anual para vehículos particulares.

En aquella época se informaba sobre la coordinación entre el Estado y los municipios con urgencia para lograr que la aplicación de sanciones se realizara con éxito, sin embargo han pasado los años y queda en evidencia que ambos niveles de gobierno no han podido llevar a cabo un acoplamiento para realizar entre ellos una homologación de los reglamentos de tránsito.