¿Cómo nos arreglamos?

Por Ernesto Canales Santos / Jefe de la Unidad de Transición de la Fiscalía Anticorrupción de Nuevo León

Esta semana participé en un foro organizado por la Fepade sobre una nueva política de delitos electorales, ante la frustración de su Presidente de que las reglas actuales, al igual que para los casos anticorrupción, no permiten una persecución eficiente de éstos ilícitos.

Después de una docena de doctas intervenciones relativas a relatar las fallas vigentes y la manera de solucionarlas, similares a las enfrentadas para los crímenes contra el patrimonio público, solté mi propuesta: reconocer ante la sociedad que no existe forma de meter a la cárcel a los delincuentes contra el voto o continuar engañando que se les está castigando.

Hay un sentimiento que recorre el país de incredulidad ante las instituciones de gobierno, demostrado con la paliza recibida por los partidos políticos en las últimas elecciones, que abren la posibilidad de un cambio real de los sistemas hasta ahora aplicados. AMLO, o lleva a cabo estas transformaciones o ingresa al panteón de los antihéroes patrios.
Llevar a cabo simultáneamente reformas integrales en los dos campos, electoral y contra daños al erario, contribuirían a conseguir modificar el aspecto al cual los textos legales no pueden llegar: el criterio de los jueces. Árbitros al decidir la justicia, empoderados por la sociedad para ejercer la función sancionadora del Estado, han sido hasta ahora un obstáculo para castigar eficientemente a los delincuentes.

¿Cómo AMLO se puede hacer escuchar por jueces no autónomos sino autistas? ¿Cómo nos aseguramos que utilizando su potestad no den al traste con cualquier reforma?

Los juicios penales orales han sido un gran principio, al obligar a jueces dictar en público sus sentencias los obliga a someterse al tribunal del pueblo, al escrutinio social de sus sentencias; nada más apegado al discurso de AMLO de un gobierno participativo. Sin embargo, los juicios orales ha sido una reforma no completa, tiene que incluir la oralidad en el amparo.

No puede haber reforma que no sea simplemente cosmética si no se hacen públicos los juicios penales electorales. En mínima congruencia jurídica, hay que reformar el sistema del amparo, tanto en temas de votos y votantes como de robo al patrimonio del Estado, para que se lleven de frente a la nación.

Es la gran oportunidad de AMLO, el pueblo espera que no la desperdicie, como sus antecesores.

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