Continúa búsqueda de avión malasio

Al momento 

“No ha habido más contactos con transmisión alguna y necesitamos continuar la búsqueda por varios días hasta el momento en que no haya duda de que las baterías se han agotado”, señaló Angus Houston, el mariscal retirado de la fuerza aérea australiana que dirige la búsqueda en la costa de ese país.

Como se ha mencionado, hallar las cajas negras pronto es importante porque las baterías de las radiobalizas tienen un periodo de vida de un mes y justo hoy se cumple, por lo que si las balizas se apagan será sumamente difícil -o imposible- localizar las cajas negras en aguas tan profundas.

Ante ello, dijo, es posible que pronto se envíe un submarino que tratará de ubicar cualquier resto de accidente en el mar; si éste identifica una zona donde haya restos remplazarán el sistema de sonar con una cámara para fotografiar cualquier escombro.

Sin embargo, indicó Houston, es necesario percibir las pulsaciones pues es la única manera de circunscribir el área lo suficiente para poder enviar el submarino, pues sin las señales necesarias la búsqueda tomaría mucho más tiempo.

Pero “literalmente se trata de gatear en el fondo del mar por eso va a tomar mucho tiempo”, dijo Houston, pues el detector de sonidos del Ocean Shield se sumerge a una profundidad de 3 kilómetros; está diseñado para detectar señales en un rango de 1,8 kilómetros, lo que significa que necesita pasar por encima de las grabadoras para detectarlas si éstas se encuentran en el lecho marino que está a una profundidad aproximada de 4,5 kilómetros.

El fin de semana anterior, un localizador de sonidos detectó dos señales -una el sábado y otra el domingo- distintas y de larga duración similares a las emitidas por las cajas negras.

El hallazgo se convirtió en la pista “más positiva” en la búsqueda de la aeronave que volaba de Kuala Lumpur, Malasia, hacia Beijing con 239 a bordo, y que desapareció.

Al respecto, Houston señaló que “tenemos esperanzas de que encontraremos más pruebas que confirmarán que la aeronave está en esa posición (…) aún hay ciertas dudas pero estoy más optimista de lo que estaba hace una semana”.

Mientras, la angustia de los familiares de los caídos en el avión -que eran en su mayoría chinos- se intensifica en un hotel de Beijing, donde permanecen para recibir noticias sobre la búsqueda.