Cuentas claras

Por Judith Díaz / Delegada federal en Nuevo León

Cuando algo se corrompe, se desvirtúa, se pervierte, se descompone  y en ese estado despide un fétido olor; así sucede con la pestilencia producto de los actos de corrupción que se han realizado en este país.

Cuando los ciudadanos percibimos ese olor, nos molesta la estela que deja a su paso, porque incluso sus efectos o las secuelas que produce nos ha lastimado a muchos de nosotros o a nuestras familias.  Es por esto que nos hemos cuestionado: ¿cómo llegamos hasta estos niveles de corrupción?, ¿cómo es que este cáncer se metió hasta los espacios más recónditos de nuestras colonias y  barrios y porqué convivimos en restaurantes, plazas y fiestas con personas que han sido señaladas de cometer actos de corrupción?. En mi opinión un factor que ha incidido en que este fenómeno se haya mantenido es la permisividad social. Esta se manifiesta cuando la sociedad sabe, pero ve y calla.

Cuando conocemos personajes que vivían modestamente y de pronto éstos han cambiado su forma de vida, de manera por decir lo menos “inexplicable”; viajes, lujos, autos, casas, ranchos, empresas, que no se explican cómo es que los han adquirido en un plazo tan breve. No es que sea malo tener riqueza, siempre que esta se explique de manera transparente y racional. La sociedad debe sancionar las riquezas inexplicables, no solo en el momento de emitir su sufragio en las urnas, sino también señalar y realizar un reproche social a quienes no pueden justificar lo indebidamente acumulado.

Si la familia, esposa, esposo, hijos, hijas, madres, padres, no saben de dónde provienen las súbitas riquezas de sus familiares, algo anda mal en la sociedad, claro una excepción sería que se hubieran sacado la lotería.

Otro factor que contribuye a la corrupción, es la opacidad, que caminó rampante en los últimos sexenios. Los políticos se convirtieron en “empresarios” pero los primeros ahora les compiten a los segundos, con la ventaja de contar con información privilegiada, a través de licitaciones a modo  o garantizándose los contratos de obras y servicios, recuérdense los famosos fondos de los moches.

Por eso es importante que como sociedad que sigamos impulsando las acciones en pro de la transparencia en todas sus vertientes.

El Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha instruido a todos los funcionarios del actual gobierno federal a presentar sus declaraciones patrimoniales y que éstas obligatoriamente sean públicas, lo que permitirá que cualquier ciudadano pueda conocer y evaluar si los bienes de una persona que labore en la administración pública son acordes con los ingresos que percibe y con las actividades que ha desarrollado.

En los próximos días haré pública mi declaración patrimonial, en donde podrán analizar si mis bienes son acordes a los cargos e ingresos que he desempeñado en mi vida laboral, porque cuentas claras…amistades largas

Contacto: Condominio Acero Monterrey – Mezzanine 1, Zaragoza Sur número 1000, Monterrey, Nuevo León, Código Postal 64000. Teléfonos: 81-31-8300, extensiones 41701 y 41714.