Disfuncionalidad familiar = Violencia en el hogar y en la escuela

Por Angélica Quiroga Garza | Centro de Tratamiento e Investigación de la Ansiedad, Universidad de Monterrey

La familia es la institución humana encargada de transferir las normas de la cultura entre generaciones. Esta importante función tercia entre la personalidad y la identidad de los individuos y de la sociedad. De ahí que si la familia es disfuncional y se vive en un ambiente violento, los hijos podrían repetir estos actos en los diversos contextos sociales en los que se desenvuelven.

En México, la violencia escolar se ha ido incrementando conforme pasan los años. En 2014, Secretaría de Educación Pública dio a conocer los resultados de un estudio en escuelas secundarias. El 32% de los adolescentes confirmaron haber sido víctimas del acoso escolar, más del 15% manifestó haber sido maltratado verbalmente y el 13% reportó ser agredido físicamente por sus compañeros. Por otro lado, en España se realizó una investigación que arrojó que el 85% de los alumnos se mostraron más empáticos y amistosos con los agresores que con las víctimas y que entre un 10% y 20% de los adolescentes estaban de acuerdo con la intimidación, la humillación y la violencia física para mantener el respeto entre compañeros.

En un estudio realizado en el Centro de Tratamiento e Investigación de la Ansiedad de la Universidad de Monterrey en una secundaria se encontró una conexión entre el contexto familiar y escolar. Las agresiones en casa indican una problemática importante en la dinámica relacional ya que los adolescentes violentados en casa reportaron a su familia como disfuncional (el 25.7% la señala como disfuncional y un 5.5% como severamente disfuncional). Asimismo, los chicos que son violentados en casa, muestran una actitud permisiva hacia las agresiones en la escuela.

Estos resultados nos indican que si bien es importante trabajar con los adolescentes para erradicar el acoso escolar, lo cierto es que se requiere diseñar mecanismos que incidan directamente en las familias. Adicional a las escuelas para padres, es importante abrir espacios que conduzcan a una interacción más participativa y solidaria entre los diferentes actores del proceso formativo con la finalidad de favorecer la sensibilización y la reflexión y posibilitar con ello el sano desarrollo de los adolescentes y sus familias.