Ecommerce + drones, y el futuro de los centros comerciales

Por Juan Ignacio Barragán Villarreal / Urbanista

Uno de los cambios más drásticos que afectará nuestra vida cotidiana en el futuro, de corto y mediano plazo, tiene que ver con el comercio electrónico y el uso de drones como forma de distribución.

En los Estados Unidos el llamado “e-commerce” está creciendo en un 17 por ciento al año. El promedio por persona es de 3.22 compras al mes. Por ejemplo, un edificio de 300 departamentos recibió 65 entregas diarias, 1.5 por departamento por semana es decir 23 mil 613 de compras al año. Lo que proyecta que para el año 2030 cada persona comprará entre 10 y 15 productos mensuales por “e-commerce”. Si bien México empezó tarde con respecto a Estados Unidos, el crecimiento es igual de vertiginoso, al menos las proyecciones de los especialistas son muy similares a las del vecino del norte.

¿Cómo está cambiando esto nuestra vida cotidiana? Va una simple lista: ya no tendremos que ir a comprar la comida al supermercado, pues numerosas empresas ofrecen ya el servicio de entrega a domicilio; lo mismo la comida del mediodía en la oficina. Muchas otras compras se harán de esta manera: ropa, calzado, artículos para el hogar, perfumería, etc.

Uno de los retos será la entrega rápida de los productos. Actualmente en Estados Unidos se habla de dos a tres días de entrega de productos de otras ciudades, pero la meta a futuro es una hora con el uso de bodegas de distribución y drones. De hecho, una cadena de tiendas de conveniencia mexicana recientemente firmó un convenio con Amazon, para que se entreguen los productos ahí, reduciendo los problemas de entrega a domicilio. Y sino, estarán los drones, que podrán entregar a domicilio sin enfrentar problemas de tráfico.

¿Qué sucederá con los centros comerciales?, ciertamente muchos deberán cambiar de giro o desaparecer. De hecho, en los Estados Unidos varias cadenas comerciales importantes están cerrando sucursales, o caído en bancarrota.

Sin embargo, se espera que los centros comerciales se conviertan más bien en un lugar de prueba y devolución de productos; además de ofrecer servicios personales, entretenimiento y socialización: spas, restaurantes de moda, pequeñas boutiques para ver físicamente la ropa, o devolver lo que no gustó, discotecas, café, etc. Recordemos que, en México, por razones climáticas, los grandes centros comerciales se han convertido en una especie de Parque Recreativo con aire acondicionado, donde la gente va a pasear, ver aparadores, comer algo sencillo y convivir con la familia y con amigos.

Esto tomará algunos años en generalizarse, pero va más rápido de lo que imaginamos. Habrá que cambiar los diseños de edificios y comercios; y seguramente algunas personas mayores, seguirán comprando de la manera tradicional. Pero el cambio está a la vuelta de la esquina. ¿Listos?

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