Ejecutarán reo mexicano en EU

Redacción

Dallas.- De no proceder ningún recurso a su favor, este miércoles será ejecutado el mexicano Ramiro Hernández Llanas, quien se encuentra recluido en la Unidad Carcelaria Polunsky, en la comunidad de Livingston, Texas, donde hay más de 300 reos esperando el castigo capital.

Sin embargo, Ramiro señaló estar “espiritualmente preparado” para enfrentar la pena de muerte, que se tiene programada a las 18:00 horas de este miércoles, tiempo local; de concluirse esta sentencia, se convertirá en el décimo mexicano en ser ejecutado en Estados Unidos, luego de que se reactivara la aplicación de la pena de muerte en 1976.

La fortaleza de Hernández Llamas “nos tiene a todos sorprendidos”, señaló su hermano Jorge, quien junto con su madre, hermanos y sobrinos permanece en Livingston para visitarle el tiempo que sea necesario antes de que se lleve a cabo la ejecución.

En 14 años, el mismo tiempo que la familia ha viajado de Nuevo Laredo, Tamaulipas, a Livingston para ver a Ramiro, “he visto cómo se ha ido transformando en la prisión, en un principio estaba triste, deprimido, pero comenzó a conocer a Dios, aceptó al Señor y ahora que lo vemos tiene una sonrisa en su rostro”, narró.

 

Ramiro ha tenido una vida difícil

El reo que enfrentará mañana la pena de muerte a través de la inyección letal, también enfrentó una vida difícil. Cuando niños, él y sus hermanos ayudaban a sus padres a buscar y recolectar material reciclable entre la basura de la ciudad fronteriza.

“Recogíamos cartón, vidrio y aluminio”, recordó José.

Sin embargo, Ramiro “era alegre y muy juguetón”, pero también era diferente pues tuvo dificultades para aprender en la escuela, por lo que tuvo que dejarla en cuarto año de primaria, ante la cantidad de materias reprobadas.

Así, mientras sus hermanos iban desarrollando sus vidas, formando sus propias familias, él continuaba ayudando a sus padres a recolectar basura para reciclar.

Fue en 1989, cuando Ramiro es acusado de homicidio en Nuevo Laredo; después, sentenciado a 25 años de cárcel. Durante su reclusión, fue abusado y duramente golpeado, según su familia.

En 1996, de acuerdo a las autoridades estadunidenses, Ramiro se fuga de la cárcel, aunque otras versiones apuntan a que obtuvo legalmente su libertad; después, con la intención de trabajar para apoyar económicamente a su madre, cruza la frontera como indocumentado.

En Kerrville, al noroeste de San Antonio, consigue hospedaje y trabajo con Glen Lich, apodado por el propio Ramiro como El Toro, y quien además de administrar un rancho daba clases en el Colegio Schreiner y en la Universidad de Baylor.

Debido a su oficio como ranchero y a que daba clases, Lich era sumamente reconocido y admirado en Kerrville, pues además sabía leer en siete idiomas y hablaba tres.

Según las autoridades de EU, el 14 de octubre de 1997, Ramiro tocó a la puerta de Glen pretextando una emergencia y cuando éste salió, aquel lo recibió a golpes con una varilla de fierro hasta que le dio muerte.

En el 2000 fue declarado culpable y sentenciado a muerte; sin embargo, destaca que el jurado deliberó apenas cinco minutos sobre su pena capital.

El de Ramiro recuerda el caso de Edgar Tamayo, el morelense que fue ejecutado el pasado 22 de enero en Texas por el asesinato de un oficial de policía de Houston hace 20 años, a pesar de las súplicas y la presión diplomática del gobierno mexicano y del Departamento de Estado para detener la pena capital.

Tamayo, de 46 años, recibió una inyección letal por los disparos que terminaron con la vida del oficial Guy Gaddis en enero de 1994.

 

Solicitan al Congreso de EU reformar ley para sentenciados a muerte

Sergio Alcocer, subsecretario para América del Norte, hizo un nuevo llamado al Congreso estadunidense para reformar la ley sobre sentenciados a muerte; además, pidió tomar en cuenta el fallo Avena y revisar los casos de los mexicanos que enfrentan la pena capital.

Respecto de la sentencia de muerte de Ramiro, sostuvo que desde que la cancillería se enteró de su caso, se ha brindado todo el apoyo mediante el Consulado de México, así como de abogados contratados para ello.