El centralismo cultural

Por Ricardo Marcos González
Presidente del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León

Toda nueva administración pública representa un proceso de aprendizaje tanto interno como externo. Aunque en este sentido nos encontramos en el segundo año del proyecto político del presidente Andrés Manuel López Obrador, en realidad seguimos en un proceso de aprendizaje respecto a las políticas, iniciativas, diálogo y trabajo en relación a la administración 2018 – 2024.

Quisiera detenerme sin embargo, estimados lectores de Dominio, en el tema de cultura que es el de mi experiencia. Nos ha tocado construir y mantener una relación con dos administraciones disímbolas respecto a las políticas culturales, si bien en ambos casos hemos partido de un principio de respeto y diálogo, incluso cuando hemos estado en desacuerdo.

La actual administración ha establecido una política basada en el desarrollo cultural, en la revaloración de las culturas indígenas, en los derechos culturales. En algunas de estas líneas hemos coincidido; curiosamente Nuevo León fue uno de los estados que mucho antes que ellos habíamos establecido un programa de desarrollo cultural de gran alcance y que de alguna forma ha cambiado el abordaje de la política cultural estatal, precisamente hacia una descentralización y teniendo como objetivos alcanzar núcleos poblacionales que habían quedado al margen de la actividad de CONARTE en su quehacer histórico.

Otra área de coincidencia entre CONARTE y la Secretaría de Cultura ha sido la transparencia administrativa, la revisión de procesos caducos y el emprendimiento de varias reformas y de planeación que no siempre son bien vistas por quienes desean mantener los viejos cotos de influencia.

Lo anterior quizás haga suponer al lector que la relación con la Secretaría de Cultura es ejemplar. En algunos rubros lo es, pero me llama la atención que un proyecto que ha llegado al poder, entre otras cosas por las promesas de descentralización de recursos y políticas tenga precisamente en este punto sus áreas de oportunidad; un programa central hasta este año como el de Cultura Comunitaria logró poco en la interlocución con los titulares de cultura de los estados. En algunos casos hubo incluso conflictos puesto que llegó a funcionar como un “modelo alternativo” a las políticas de desarrollo cultural de los estados.

No solo eso, ayer se dio a conocer la propuesta del ejecutivo para el PEF 2021. El rubro cultural, el cual en estos tiempos de Covid-19 sabíamos que iba a estar mermado, tiene un aumento del 0.1 % respecto al año anterior, sin embargo el 25% del mismo, es decir $3,508 millones de pesos se van al proyecto del Bosque de Chapultepec, coordinado por el artista Gabriel Orozco. 25% de un recurso anual que una vez más se queda en la Ciudad de México, y eso sin contar con los otros rubros de distintos programas, iniciativas, presupuesto a museos, que se quedará ahí. Se estima que el proyecto total a su conclusión en 2024 será de $10,355 millones de pesos. ¿Y los estados? Parece que iniciaremos el 2021 con dudas sobre el AIEC; los fondos federales destinados a programas culturales estatales. La descentralización seguirá siendo un bonito ideal.

Twitter: @Guru_Cultural