El cerro de La Silla emblema amenazado

Por. Sadot Edgardo Ortiz Hernández.

El cerro de La Silla, ícono de Monterrey y de todo Nuevo León se encuentra hoy amenazado por una presión constante y creciente de asentamientos humanos irregulares, desarrollos urbanísticos, turismo desordenado y mal manejo de residuos sólidos, que podría llevar a la pérdida de espacios naturales y con ello, la belleza escénica de este importante emblema estatal y nacional.

Este cerro constituye además, un importante espacio natural de gran significado ecológico, debido a la riqueza y diversidad de flora y fauna que posee, además de los servicios ambientales que brinda a los más de 4 millones de habitantes del área metropolitana de Monterrey.

El cerro de La Silla se decretó como un área natural protegida de interés de la federación el 26 de abril de 1991, cuando adquiere la categoría de Monumento Natural. De acuerdo con estudios realizados por la UANL dentro de este monumento, se reportan un total de 183 especies de vertebrados terrestres que son: 80 aves, 56 mamíferos, 37 reptiles y 8 anfibios. De todas estas especies, 20 se encuentran catalogadas en peligro de extinción.

En cuanto a los servicios ambientales que este lugar provee, podemos destacar a la captura de dióxido de carbono y otros contaminantes, a la captura de agua y al potencial de recreación y turismo. Este último es utilizado por visitantes que diariamente recorren las veredas del cerro para ejercitarse y disfrutar de sus bellezas escénicas conocidas como camino al teleférico en Guadalupe y Charco Azul en Juárez.

La problemática principal de este monumneto natrural lo representa el crecimiento urbano desordenado, principalmente por asentamientos humanos irregulares y fraccionamientos habitacionales, ambos ubicados en las faldas del cerro con expansión a las partes más altas de este espacio protegido.

En los asentamientos irregulares, no existe una red de drenaje ni recolección de basura, por lo que las aguas residuales se depositan en fosas sépticas o bien son desechadas a cielo abierto. En el caso de los residuos sólidos urbanos, éstos son quemados o depositados en barrancas o terrenos baldíos, ocasionando contaminación de suelo, agua y aire.

En las actividades de recreación, los visitantes generan residuos sólidos que son dejados en los parajes visitados, lo que ocasiona contaminación o perturbación a la fauna silvestre, o bien viven en riesgo de una transmisión de enfermedades las mascotas que son llevadas a este lugar por los mismos paseantes.

Dada la importancia del cerro de La Silla como la silueta natural más conocida de Monterrey y de todo Nuevo León, se debe trabajar coordinadamente entre autoridades, a fin de atender la problemática de los asentamientos humanos y reorientar las actividades de visitación hacia modelos más sustentables.

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Sadot Edgardo Ortiz Hernández. Director Parque Nacional Cumbres Monterrey.