El chile piquín y las aves de Nuevo León

Por Edgardo Ortiz Hernández / Director de Parque Nacional Cumbres de Monterrey

Las aves representan uno de los grupos más importantes en la conservación, debido a que contribuyen grandemente al mantenimiento y conservación de los hábitats donde se desarrollan, ya sea dispersando semillas, o bien formando parte de los diferentes niveles tróficos del mismo ecosistema.

En cuanto a la dispersión de semillas que hacen algunas aves de Nuevo León, podemos citar el caso una variedad de chile piquín, que es silvestre, el Capsicum annuum var. Glabriusculum, el cual, es recolectado y vendido por pobladores locales de diferentes poblados del Estado, generando fuentes de empleo e ingreso.

El chile piquín crece en predios montañosos cercanos a los márgenes de los ríos y arroyos de la parte central del estado de Nuevo León, este arbusto produce un fruto (chile piquín), que es una baya redonda u oblonga de tres a seis milímetros de diámetro que crece en posición eréctil. En estado inmaduro el fruto es de color verde oscuro, debido a la alta concentración de clorofila; sin embargo, al madurar se torna de color rojo, causado por una alta cantidad de pigmentos rojos conocidos como licopersinas.

Aunque se han llevado a cabo algunos esfuerzos para propagar plantas de este condimento, este es el único chile que no ha podido ser domesticado en su totalidad, pues requiere de cierto tipo de suelo, humedad y sombra, condiciones que solo se las brinda el medio ambiente natural, además que para que la semilla germine, necesita forzosamente pasar de manera previa, por el tracto digestivo de ciertas  aves.

Entre las especies que realizan el servicio ambiental de dispersión de semillas de chile piquín tenemos al Cardenal (Cardinalis cardinaleis); Cenzontle (Mimus poliglotos) y los Cuitlacoches (Toxostoma curvirostro y toxistoma longirostro).

 

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