El cierre de las Islas Marías como centro penitenciario

 

 

Por José Luis Pecina Alcalá / Profesor de la Escuela de Derecho y Ciencias Sociales de la UDEM

Recientemente el Presidente López Obrador anunció el decreto mediante el cual ordena el cierre del centro penitenciario ubicado en las conocidas Islas Marías, para ello en conferencia de prensa adujo cuestiones históricas que incluso son inatendibles (que ahí estuvo prisionero José Revueltas y en otra isla Nelson Mandela) también puntualizó que tiene un promedio de más de 600 reos de baja peligrosidad de los cuales 200 serán liberados y el resto reubicados en centros penitenciarios cercanos a sus domicilios.

Al respecto, es de estar atentos entre lo que se dice y lo que se hace. La historia nos ilustra con un sinfín de anécdotas en virtud de las cuales se visualiza una gran distancia entre lo que se dijo se realizaría y lo que se hizo, pues aquellos funcionarios públicos con poder de decisión su pretexto de justificar una acción expusieron argumentos que hicieron creer que se estaba haciendo lo mejor, cuando en realidad sabían de antemano que no, sino que llevaban ese actuar con otras finalidades.

Hoy día, al menos ya conocemos aunque sea parcamente la pretensión de la Presidencia de la República. Sin embargo, la consideramos muy buena pero precipitada (ya que solo tiene tres meses en el gobierno) pues para una decisión de tal envergadura deben realizarse estudios objetivos que lleven a tomar una decisión tan importante tomando en consideración que ese lugar desde su creación fue precisamente para cumplir sentencias penales y concretamente en la administración presidencial de 1970 a cargo de Luis Echeverría se generó una política que poco se hace en México como lo fue convertirlo en un modelo de readaptación social, aunado a que la realidad contemporánea del sistema penitenciario mexicano es:

  • Se cuenta con sobrepoblación que imposibilita que se cumpla con la reinserción que como derecho fundamental se consagra en el artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
  • Que es del común conocimiento que existen centros penitenciarios en los que se dificulta su control por el mismo Estado.
  • Se desconoce la política que se lleva o se llevará a cabo con los reos que están condenados a vivir el resto de su vida en prisión (cadena perpetua) cuya población se incrementa irreversiblemente con el paso del tiempo.

Como argumento adicional el Presidente López Obrador promete convertir ese espacio para fomentar la cultura, arte, naturaleza para niños y jóvenes. Solo con el paso del tiempo se revelará la finalidad real de esa acción.

 

Contacto: jose.pecina@udem.edu