El penal del Topo Chico, una historia trágica

Por Redacción

 Monterrey.- El penal del Topo Chico fue construido en la zona del cerro que lleva el mismo nombre y fue inaugurado en 1947, y fue ejemplo de la modernidad, con los años el inmueble se rodeó de viviendas a tal grado que hay una estación del Metro cercana.

De acuerdo con la organización no gubernamental Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADACH), en su reporte de 2006, señaló que después de 10 años más del 40 por ciento de los internos no han sido sentenciados y podrían ser inocentes; además de los abusos, castigos físicos, aislamiento y racionamiento de comida de quienes se encuentran ahí.

Las situaciones de violencia se elevaron en 2008,  año visto como el quiebre de la estructura del sistema penal.

En su informe de 2013, CADACH califica como “aterradora” del sistema penitenciario local debido a la explotación sexual, torturas de grupos de la delincuencia, cobro de piso, asesinatos, desapariciones y comercio interno.

Para 2014, los focos rojos se encendieron en el penal del Topo Chico, luego que el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria le diera una calificación general de 5.72 puntos, a su gobierno con 4.44 puntos y 4.74 puntos a la incapacidad del Estado para dar seguridad a los reos. En ese mismo año el Topo Chico fue la segunda peor cárcel de Nuevo León.

Una tragedia próxima al Topo Chico se registró el 19 de febrero de 2012 en el penal de Apodaca, donde 44 reos fueron asesinados y 37 desaparecieron de la prisión, hecho que se presentó a los medios de comunicación como una fuga grupal.

El 20 de mayo de ese mismo año 14 internos del pabellón psiquiátrico del penal de Apodaca fueron quemados vivos.

La tragedia del penal del Topo Chico ocurrió la madrugada del 11 de febrero de 2016 luego de un motín, del que el Gobernador Jaime Rodríguez Calderón aseguró se trató de una riña entre líderes del cártel de Los Zetas por la disputa del control de la cárcel. Las autoridades n tenían bien contabilizados a los muertos, hablaban de 52, después de 49, ni se sabía que cuatro de esos cuerpos no tenían registro en el penal.

Una riña entre los mandos de un grupo delictivo resulta incompleta y la solución a la tragedia con la detención de autoridades penitenciarias , un movimiento político que no cambia las redes criminales.