El reto de la pacificación

Por Carlos Carrasco Sánchez / Catedrático de Economía de la UDEM

En diciembre de 2006, el ex Presidente Felipe Calderón anunció la primera operación conjunta iniciando así la llamada “Guerra contra las drogas”. A 12 años del inicio, los resultados obtenidos distan del objetivo original de asegurar la paz en el territorio nacional.

Además de las pérdidas humanas, la violencia asociada a las drogas ha tenido costos económicos: ha contraído la actividad económica, ha generado movimientos migratorios y la relocalización de empresas, ha desincentivado la inversión reduciendo la diversidad y complejidad de las actividades económicas, y ha incrementado la participación en el empleo de trabajos de bajos ingresos y poco cualificados.

¿Vendrá un cambio de estrategia?, El Presidente López Obrador ha anunciado la creación de una Guardia Nacional con miembros de los cuerpos armados y mandos militares, lo que implica de facto una estrategia continuista de confrontación. Hacer lo mismo y esperar resultados diferentes es, a mi parecer, ingenuo.

La basta documentación de violaciones a los derechos humanos en las intervenciones militares es una señal de los peligros de continuar y profundizar la estrategia de confrontación. Modificar la Constitución para crear una Guardia Nacional con mandos militares significaría un retroceso democrático.

No obstante, la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ha señalado a la regularización de las drogas como ruta a seguir, lo que daría un giro de un problema de seguridad pública a un problema de salud pública. Si se concretan los pasos que lleven a la regularización –como lo están haciendo otros países– habrá un halo de luz en el túnel de la violencia. La paz sin guerra es otro gran reto de la nueva administración.

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