El reto: La competitividad empresarial

Por Guillermo Dillon Montaña

El 2015, desde que inició, presenta retos para las empresas, tanto a nivel interno como externo. En el ámbito externo puede mencionarse la volatilidad en los mercados financieros que ha traído una depreciación en el tipo de cambio, beneficiando a exportadores pero perjudicando a importadores de bienes intermedios.

En el ámbito interno, no se presenta una recuperación sólida en la confianza de los consumidores y la inflación permanece por encima del objetivo, lo cual trae consigo una pérdida de poder adquisitivo de la población y una menor demanda para la industria que produce bienes consumidos en el interior.

Aunque el panorama a nivel internacional y de mercado interno no son favorables, la demanda externa proveniente de Estados Unidos continúa fuerte y aumentando. La economía de ese país presenta crecimientos importantes en su PIB, además de que la disminución en los precios del petróleo ha provocado que los ciudadanos estadounidenses paguen menos por energéticos como la gasolina. Lo anterior se traduce en un mayor ingreso disponible y, en consecuencia, una mayor demanda por productos manufactureros, entre los cuales se encuentran los producidos en México.

Esta creciente demanda generará que diversas empresas de tamaño pequeño y mediana despunten en las cadenas de proveeduría y que otras más se sumen a las mismas. Las empresas deben aprovechar esta oportunidad para desarrollarse como proveedores de empresas exportadoras o convertirse en exportadoras. Lo anterior también aplica para las nuevas inversiones que están llegando al país a consecuencia de las reformas estructurales, donde las PyMEs, con los niveles adecuados de competitividad, podrán integrarse.

Consideramos que, a diferencia de otros años, los emprendedores enfrentan una serie de oportunidades que brindan las reformas aprobadas. Entre ellas se puede mencionar el enfoque de NAFIN hacia este sector; los nuevos esquemas del SAT, como el programa “Crezcamos Juntos” para formalizar empresas, entre otros. Sin embargo, el presupuesto de apoyo a los emprendedores fue reducido este año, por lo que menos empresas de reciente creación podrán ser apoyadas. En general se presenta un panorama mixto, ante la difícil situación económica.

Los empresarios, en cualquier momento, deben apostar a incrementar la competitividad de sus empresas, ya sea mediante la adopción de nueva tecnología, la implementación de procesos de vanguardia o la atracción y mejora del capital humano.

La actual coyuntura demanda que las empresas posean estándares de calidad internacional que les permita generar el mayor valor agregado y es en lo que deben mantener el enfoque.
Guillermo Dillon Montaña
Director General de CAINTRA Nuevo León