El veneno invisible

Por Indira Kempis / Senadora de Movimiento Ciudadano

El aire más contaminado de América Latina lo estás respirando en este momento. Esta situación que prevé condena por la impunidad que hemos permitido, está alcanzando niveles incalculables de costos a la salud de la población. Hoy, no hay persona que yo conozca que no padezca las consecuencias de la negligencia: alergias, enfermedades cardiorrespiratorias e, incluso, la muerte, son los saldos de esta circunstancia que ha sido tanto creada como permitida.

Más allá de la escandalosa fotografía de la “nata gris”, habría que desnudar cada pedazo de ella. Hablar, por ejemplo, del lujo que representa vivir en una Zona Metropolitana con tantos riesgos de estar enfermos. Lo que cuestan los medicamentos, las consultas médicas, los hospitales. Eso sin contar el tiempo. Para quienes trabajan esto también implica otros gastos: los traslados, el cuidado de los hijos e hijas (si se tienen), los días de permisos en el trabajo. Hagamos cuentas.

Nos está saliendo muy caro sostener esta realidad que lastima nuestra salud. Por supuesto, eso sin contar el ambiente y los estragos a veces irreversibles que representa el tener altas emisiones de carbono.

No dejemos que esto sea una cápsula de tiempo cuya lógica la conocemos con o sin diagnósticos médicos de por medio. Sabemos que la radiografía de Monterrey está abriendo heridas que cuestan tiempo, dinero y esfuerzo.

Que nos impactan negativamente a todos, pero, principalmente, a las y los más pobres.

Hacer caso omiso podría hacer estallar pronto una “bomba de tiempo”. Porque si hay algo peor que un arma para matar, es el veneno de los metales pesados que no discriminan a nadie. Ricos, educados, altos, hombres y mujeres, de cualquier religión, partido político o aficionado de algún deporte, nos atrapa por igual…

Este dosis diaria de veneno invisible nos está matando. Frenemos esto antes de que sea demasiado tarde.

Correo electrónico: indira.kempis@senado.gob.mx