Empoderando desde la educación

 

July Mendoza /Presidenta de la Unión de Padres de Familia

¡Jefes, reglas, políticos, poder! Estas son las respuestas que más recibimos al preguntarles a los padres de familia, qué entienden por o con qué relacionan la palabra empoderamiento. Casi no lo tenemos registrado dentro del vocabulario escolar o educativo por el mal uso que se le dado en otros campos. Sin embargo, en cuanto vemos que es algo que describe perfectamente el proceso de desarrollo de nuestros hijos, surge la pregunta ¿cómo? ¿cómo los empodero para no confundir el proceso de aprendizaje para fomentar independencia con el de formar hijos voluntariosos?
Las respuestas de los mismos padres fueron de las mejores que he oído en mucho tiempo, sobre todo por su facilidad de llevar a la práctica.

El proceso de empoderamiento puesto en práctica nos lleva a preparar al niño para retos de acuerdo a su edad, desde que se memoricen su nombre completo, el de sus padres, que sepa qué hacer si algún desconocido se le acerca y los números de emergencia a los que puede contactar. Cuando va creciendo puede estar a cargo de levantar su ropa después de bañarse, o su plato cuando termine de comer, ayudar con pequeñas tareas domésticas o decidir la ropa que usará. Aunque parezca contradictorio, resolver tareas sencillas y aprender de errores, les facilitará mucho más a nuestros hijos enfrentar retos complejos en su vida adulta.

El New York Times publicó en una columna del 16 de marzo de este año, un artículo sobre los padres “quita nieve”, haciendo referencia a la máquina que se usa para despejar calles o carreteras cuando la nieve hace imposible el paso. Este término se usa para describir a padres que han llegado a medidas extremas para proteger a sus hijos de experimentar obstáculos y fracasos. Es un sentimiento comprensible, es natural no querer que nuestros hijos sufran y si tuvimos situaciones desfavorables en nuestra niñez tratamos de que nuestros hijos no pasen por lo mismo. Lamentablemente lo único que lograremos es dejar a nuestros hijos indefensos ante la vida lejos de nosotros, los haremos cada vez más dependientes aún cuando ya no estén en el nido. ¿Cuántos ejemplos no conocemos de hijos mayores de 20 años que siguen dependiendo completamente de sus padres?

Como todo, este comportamiento sobre protector empieza desde que son bebés y tratamos de cumplir todos los caprichos para evitar que lloren. Cuando entran a la escuela y empiezan a tener tarea se crean los grupos de padres de familia donde se publican las tareas y, a veces, son los mismos padres los que acaban haciéndolas porque al niño se le olvidó. Aunque pueden parecer como ventajas que protegen a los hijos, en realidad no lo son. El hacer la tarea les enseñará sobre la responsabilidad y las consecuencias de nuestras acciones, más adelante, cuando estén en un trabajo o emprendan su propia empresa serán capaces de enfrentar las situaciones adversas en vez de abandonar todo a la primera dificultad. Los hijos empoderados son aquellos a los que preparamos para el camino, sabiendo que estará lleno de circunstancias adversas e imprevistas para las que no nos daría la vida el tratar de protegerlos. Lo mejor de todo es que no los perderemos, al fomentar esta independencia, regresarán a nosotros sin ser dependientes y aún cuando no estemos sabrán seguir adelante.

 

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