En bici soy más libre

Por Antonio Hernández Ramírez / Biólogo y Activista

Hay una sensación gustosa que se experimenta cuando por primera vez subes a una bicicleta. Treinta años después de esa inicial ocasión, la emoción suavizada se mantiene. Al igual que miles de personas en Monterrey, suelo usar una bicicleta como vehículo para transporte. Las ventajas de esta actividad, innegables desde las perspectivas ambiental, física o anímica, tienen una latente contraparte de muerte, causada por quienes conducen carros en la ciudad.

Este año son 10 ciclistas muertos en la zona metropolitana de Monterrey. A esto, las respuestas desde los gobiernos han sido insuficientes. Se incluyen reacciones represivas, como las de la Dirección de Tránsito en Guadalupe, decomisando bicicletas, en lugar de implementar medidas que favorezcan esta modalidad de transporte.

Modificar el escenario de muerte corresponde a todos los gobiernos y las representaciones públicas en la ciudad. Es urgente que las condiciones para favorecer este cambio indispensable involucren la planificación adecuada de la movilidad integral para todas las formas reconocidas, priorizando a las personas con discapacidad, la de quienes caminan, y la de toda la comunidad ciclista.

Demandar seguridad para no morir rodando en una bicicleta, no se trata de un capricho o demanda irreflexiva. La necesidad de condiciones seguras es un derecho reconocido en el Reglamento de Tránsito Homologado para los municipios conurbados a Monterrey. En dicho estatuto se ha establecido que en el uso de las calles, peatones y ciclistas tienen prioridad.

El camino por seguir, de poca complejidad desde su planteamiento, es planificar que esa condición de prioridad se cumpla. Lograrlo de manera favorable, por todos los gobiernos y poderes de representación, significa que ya no existan las muertes por violencia vial.

El principio se determina con ese objetivo prioritario: no más muertes por la violencia vial en Monterrey. Las políticas públicas que deban ser desarrolladas para ese fin cuentan con información suficiente, porque desde la perspectiva de la movilidad sostenible, los avances son vigentes, y están en constante evolución. Ningún gobierno o sociedad local podrá decir que tiene la condición de sostenibilidad, si esta situación de muerte en la calles, a causa de construir la ciudad a favor de los carros, se mantiene.

 

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