En el limbo

Por Melissa Ley Cervantes/ Catedrática Conacyt. El Colegio de la Frontera Norte. Sede Monterrey

Seguro los ha visto en la calle, probablemente cerca de las vías del tren.  Son en su mayoría hombres relativamente jóvenes, aunque de vez en cuando verá uno que le hará dudar si los surcos en su cara son por la edad o por la vida. Hablan español y de no ser porque cargan a cuestas una mochila con una cobija enrollada y tienen un ligero acento podría pensar que son mexicanos, pero no, vienen del llamado Triángulo del Norte de Centroamérica- Guatemala, Honduras y El Salvador. La mayoría tiene la intención de llegar hasta Estados Unidos y algunos lo lograrán, pero muchos otros están en México como quién está en el limbo, varados sin poder seguir hacia adelante y ya con demasiado camino recorrido como para echar marcha atrás. Otros tantos serán detenidos por autoridades migratorias mexicanas y devueltos a sus países de origen, muchas veces a una muerte segura.

Tal vez suene en extremo dramático pero aunque las causas de la migración del Triángulo Norte de Centroamérica hacia México y Estados Unidos son el resultado de una compleja combinación de factores que van desde los económicos hasta los asociados con la inestabilidad política, la inseguridad social y la falta de resiliencia ante desastres naturales, la violencia se ha convertido de forma creciente y particularmente preocupante en uno de los principales factores detrás de la migración de estas personas. Hecho, un gran porcentaje de las personas centroamericanas que vemos en las calles han sido víctimas de la violencia de las pandillas y se encuentran ante una total indefensión dada la incapacidad de sus gobiernos para controlar la violencia generada por estos grupos. ¿Le suena familiar?

Aunque frecuentemente se enfrentan con la indiferencia, tanto de la población en general como de las autoridades, la realidad es que como país tenemos el compromiso de otorgar protección a aquellos que están en riesgo en sus países de origen. Esto no se trata de una concesión a capricho del político en turno o a la buena voluntad de los ciudadanos, se trata de un compromiso internacional que México adquirió desde el año 2000 con su adhesión a la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y a su Protocolo de 1967.

El componente central de la protección que se les otorga a las personas en riesgo, es el principio de la no devolución, que garantiza que no serán devueltos a los países en dónde corren riesgo. El gran problema es que la no devolución -el principio vital que funciona como salvaguarda de aquellos que huyen de la violencia y la persecución- no está siendo respetado en México. De hecho el 18 por ciento del quienes fueron devueltos a países del Triángulo Norte de Centroamérica en 2017, dijeron estar en riesgo en sus países de origen (El Colef et al, Emif Sur T3 y T4- 2016). Dos de cada diez personas que se encuentra usted en el crucero, frecuentemente cerca de las vías del tren, no pueden regresar a su país de origen porque corren peligro.

Contacto: melissaley@colef.mx