“Familia, fundamento de la sociedad”

Por Monseñor Rogelio Cabrera López / Arzobispo de Monterrey

Dentro de las fiestas de la Navidad, el pasado domingo celebramos una muy importante: la fiesta de la Sagrada Familia. Ya que ha sido en el seno de una familia en donde Jesús ha querido nacer, crecer y compartir nuestra naturaleza, menos en el pecado, para demostrarnos la gran riqueza de vivir en familia.

La familia, es la fuente inagotable en donde los seres humanos obtenemos sólidos cimientos para desarrollar sanamente nuestra vida. Es donde, tradicionalmente, se viven los momentos que dan trascendencia a nuestro caminar por este mundo.

Bien sabemos que, en la actualidad, la familia sufre diversos ataques, pero eso, lejos de desalentarnos, debe ser motivo para que reconozcamos lo bueno y bello que es formar parte de una familia, lo indispensable que es para cada individuo y para el futuro de la humanidad.

Dice el Papa Francisco: “Tener un lugar a donde ir, se llama hogar. Tener personas a quien amar, se llama familia, y tener ambas, se llama bendición”.

Que importante es que, ante el ajetreo cotidiano, no dejemos de promover la convivencia familiar, que no solo programemos comer o cenar juntos algún día de la semana, lo cual es algo muy bueno debido a las diversas actividades en las que están involucrados los miembros de la familia, sino que se haga necesario el incrementar los espacios para el diálogo profundo y la oración, en donde nos conozcamos más, en donde celebremos los éxitos, busquemos juntos la solución ante algún desafío y nos consolemos frente a situaciones que lastiman a alguno de los miembros de la familia. Todo esto, teniendo como base la participación semanal en la Eucaristía, en donde, con seguridad, recibiremos la fortaleza que tanto anhelamos para seguir adelante.

Como Iglesia, hemos dado especial relevancia, dentro de nuestro Plan de Pastoral,  a la atención que merece la familia. Trabajamos para que, por medio de la pastoral familiar, se viva un acompañamiento a los padres de familia. Para que en la pastoral juvenil, los adolescentes y jóvenes encuentren elementos que les iluminen en sus decisiones en esta importante etapa de la vida, así como por medio de la catequesis, en donde buscamos que los niños conozcan los principios de la fe y crezcan en el conocimiento de Dios.

Considero que, un buen compromiso para el año que estamos por iniciar, puede ser el fortalecer nuestras relaciones familiares. Por lo que hago una invitación para que, desde todos los niveles de la sociedad, en sincera comunión, nos dispongamos a vivificar el tejido familiar y, dando cada uno lo mejor de sí, brindemos un escenario que favorezca este compromiso: Trabajar por la unidad familiar.

Pido a Dios nos conceda la luz de su Santo Espíritu, para que los compromisos que realizamos al inicio del 2020, sean llevados a feliz término con abundantes frutos.

Les envío mi bendición fraterna para que el año nuevo esté lleno de salud y prosperidad para todos.

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