¡Felices Pascuas!

Por David Jasso Ramírez / Sacerdote de la Parroquia del Rosario en Monterrey

Con la Pascua recordamos la resurrección de Jesús que debe impulsarnos a hacer presente la pasión por la vida, ahí donde se produce “muerte”, para luchar con todas nuestras fuerzas contra ella.

Hacemos presente la vida cuando creemos que es el valor más grande que tenemos las personas, a pesar de que tantas veces no la sepamos dar el valor que merece. Hacemos presente la Pascua cuando tenemos el pleno convencimiento de que solamente el amor es el valor que nos convierte de verdad en personas. Un amor que no admite distinciones de ningún tipo ni hace acepción de personas ni entre personas.

Hacemos presente la resurrección cuando la amistad es un valor de precio incalculable, pero que exige cuidarla y cultivarla de manera constante, pues es tan frágil como la rosa de un jardín que puede marchitarse si no se la riega, pero a la vez tan necesaria para impregnar de buen olor nuestras relaciones humanas.  Hacemos presente a Jesús vivo cuando hacemos el esfuerzo de mantener viva la esperanza. No solo cuando triunfamos, sino cuando padecemos adversidades.

Hacemos presente la luz cuando cada día tenemos más fe que se traduce en confianza plena en toda persona, independientemente de su orientación sexual o afectiva, de su color o raza, de su estatus social y económico; procurando, eso sí, estar lo más cerca posible de aquellas y aquellos a quienes, por las razones que fueren, les está costando vivir con un mínimo de dignidad.

Felices Pascuas a quienes gritan ¡basta ya! ante tanta corrupción que no hace, sino que unos pocos acumulen grandes riquezas, mientras a una gran mayoría les falta lo esencial e imprescindible, tanto a nivel individual, como de pueblos y países.

Felices Pascuas a quienes se han comprometido con todas aquellas causas que reclaman auxilio urgente por parte de los más desfavorecidos. Con las causas de quienes no cuentan para nadie; de quienes son ignorados por quienes rigen los destinos de los pueblos; de aquellas personas a quienes no se les da ninguna oportunidad o, en caso de dársela, se les niega una segunda. Con las causas de quienes carecen de los derechos más fundamentales y de quienes se ven obligados a huir de sus lugares de origen porque se les persigue de manera irracional e indiscriminada.

Por eso a quienes tienen la valentía de hacer presente la luz, la vida, la resurrección y la paz de Jesús ¡Felices Pascuas!

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