Fotomultas, ¿un mal necesario?

Por Movimiento de Activación Ciudadana A.C. (MovAC)

Hace unas semanas el municipio de Guadalupe anunció la contratación de 12 sistemas de fotomultas que iniciarán su operación en abril. A su vez, a principios de mes García inauguro su programa “Movilidad 3.0” que contempla la instalación de estos dispositivos en sus principales calles y Escobedo cuenta con este servicio desde 2013.

Las fotomultas son cámaras que se colocan en calles y avenidas de la ciudad para detectar velocidad y lectura de placas. Estas fotos brindan información como: fecha, hora, velocidad y límite de velocidad en esa vía. Hay algunas que muestran otras infracciones como uso del celular, no usar el cinturón de seguridad, no respetar a la luz roja del semáforo o invasión de cruces peatonales.

Su uso se presta mucho a malas interpretaciones y son vistas como recaudadoras. Claro, esta no es una suposición incorrecta porque de pronto te empiezan a multar por cosas que antes no lo hacían, pero precisamente para eso fueron inventadas.

Lo mismo sucedió con el cinturón de seguridad; antes los automóviles no los traían, mucho menos existían los Sistemas de Retención Infantil, también conocido como porta bebé, pero conforme fuimos evolucionando y se detectó que se podía evitar la muerte de las personas usando estos sistemas, se crearon y se volvieron obligatorios.

Son efectivas, las fotomultas, porque emiten multas difíciles de infraccionar por la rapidez en que suceden y que muchas veces no son percibidas por el tránsito. Además, ayuda a que los policías puedan concentrarse en otros problemas de inseguridad vial.

En Saltillo, Coahuila, los hechos de tránsito por exceso de velocidad disminuyeron 52% entre el 13 de abril y el 31 de diciembre de 2015, y las muertes por este tipo de accidentes se redujeron en un 81% (Gobierno del Municipio de Saltillo, 2015).

Las muertes por hechos de tránsito son inaceptables y debemos trabajar por evitarlas. Los sistemas tecnológicos como las fotomultas son herramientas necesarias que ayudan a prevenir estos sucesos. Para evitar el rechazo de estas, las autoridades tienen la obligación de transparentar sus procesos, ser legales e invertir en campañas de difusión. Y como ciudadanía nos corresponde respetar el reglamento de tránsito. Hagamos de la seguridad vial el eje de la transformación de nuestra ciudad.

Luisa Peresbarbosa Garza
Contacto: luisa@movac.mx