Historia de la Basílica del Roble

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Por Leonardo Martínez / Historiador

¿Quién no ha admirado la belleza arquitectónica de la Basílica del Roble?

Ubicada en las actuales calles de 15 de Mayo y Juárez, este templo religioso ha tenido una historia interesante que se remonta a los años anteriores a la tercera fundación de Monterrey hecha por Diego de Montemayor.

Los misioneros franciscanos llegaron provenientes de Saltillo trayendo con ellos la imagen de la Santísima Virgen, quienes ante el acoso de los indios barbaros, Fray Andrés de León colocó dicha imagen en el hueco de un roble para su resguardo por el año de 1592, dejándola allí por varios años.

Poco tiempo después de la fundación en 1596, una pastorcita que cuidaba un rebaño de cabras escuchó que la llamaban por su nombre y percibió un aroma a rosas que provenía del tronco de aquel roble.

La leyenda dice que la intención de la Virgen era que se le erigiera un templo en ese lugar, pero ante el panorama de pobreza que se vivía en aquellos años en la ciudad, nos comenta el Profesor Israel Cavazos Garza, no se le construyó, venerándosele por más de un siglo y medio en la capilla lateral de la Catedral.

La tradición indica que la imagen solía caminar desde la Catedral hasta el sitio de su hallazgo en aquel roble, donde era encontrada cada mañana con el manto lleno de cadillo y espinas.

En la década de 1780, el obispo Rafael Verger levantó la primera capilla para la Virgen del Roble y publicó su novena. Ya para diciembre de 1817, el ayuntamiento de Monterrey dona un solar para levantar un templo que luciera más.

La merced de terreno otorgada por el Ayuntamiento de Monterrey para construir el templo fue hecha el 22 de diciembre de 1817, especificándose lo siguiente: “…quedan donadas setenta y cuatro varas de frente, y ciento diez y siete de fondo lindando por el sur con la calle de la Alameda (actual 15 de mayo); por el norte con solar de Francisco Quintanilla; por el poniente con la calle que corre de sur a norte que llaman de Catedral Nueva (otro nombre que tuco en algún período de su historia la calle Juárez), y por el oriente con solar que posee Josefa Sáenz”.

La donación fue hecha como “un leve reconocimiento y recuerdo de los singulares favores que esta ciudad ha recibido siempre de su liberal mano siendo singular entre ellos su aparición milagrosa que según la tradición antigua de nuestros predecesores se ejecutó en el citado lugar del Roble…”.

Nos cuenta el maestro Israel Cavazos Garza que en el año de 1854, el obispo Francisco de Paula Verea empieza la construcción del templo antiguo, esto con ayuda de donativos particulares y el apoyo del gobernador Santiago Vidaurri.

La obra era vasta y lenta, tanto que surgió la expresión “¿quién verá acabar el Roble?”.

En el año de 1884 fue consagrado dicho templo por el obispo Ignacio Montes de Oca. Casi al finalizar el siglo XIX fue agregada una cúpula, obra del afamado arquitecto Alfred Gilles, misma que se derrumbó el 24 de octubre de 1905, ocurriendo algo milagroso dentro de todo aquel desastre: la virgen quedó intacta en dicho derrumbe, dentro de un hueco que formaron dos sillares, los cuales le hicieron una especie de “casita”.

Posterior a esto, se empezó a construir la basílica con la forma actual, obra emprendida por el arzobispo Alfonso Espino y Silva y el capellán Fidencio Padilla. Desde el punto de vista arquitectónico, el encargado fue Lisandro Peña, basando sus modelos en las basílicas romanas de San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor.

Iglesia importante en la historia de la ciudad, ya que la Virgen del Roble es la Patrona de la Arquidiócesis de Monterrey.

Fuente: Archivo Histórico de Monterrey. Colección Actas de Cabildo.

 

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