Historia de la insulina

Por Elizabeth Olavide Aguilar / Profesora del Departamento de Ciencias Clínicas de la Universidad de Monterrey

El descubrimiento de la insulina hace más de 80 años ha sido uno de los descubrimientos más importantes del siglo XX. La producción de la insulina comercial ha evolucionado con el paso de los años rápidamente. Se manufacturó múltiples tipos de insulina porcina y bovina de alta calidad.

En 1930 se desarrolló la primera insulina de larga acción con la adición del componente protamina a la insulina alargando su tiempo de acción dando lugar a la insulina protamina zinc. Reduciendo el número de inyecciones al día para lograr su meta.

En 1950 se introdujeron al mercado la insulina Neutral Protamine Hagedorn (NPH) y la insulina zinc (lenta). En el paso de las 2 siguientes décadas se introdujeron las insulinas premezcladas NPH y regular para ser utilizadas 2 veces al día.

A principios de los años 80s se introdujo la insulina humana recombinante que eliminó los efectos colaterales de alergias y lipoatrofias inducidas por insulina. Después del estudio UKPDS, que demostró el beneficio del control glucémico para evitar las complicaciones a largo plazo propias de la hiperglucemia, la preocupación por lograr una aplicación de insulina de acuerdo a su producción fisiológica tomó especial importancia dando lugar así al uso de las insulinas análogas que tienen un régimen de tratamiento más flexible y menor riesgo de complicaciones como hipoglucemia.

Los tipos de insulina basal disponibles en el mercado son las insulinas humanas como lo es la insulina NPH y las insulinas análogas como lo es la insulina glargina y detemir. Estas insulinas tienen diferencias entre su tiempo de absorción y su vida media plasmática, así como en su tiempo de acción.

Correo: elizabeth.olavide@udem.edu