Jueves Santo: De la Última Cena a Getsemaní

 

Redacción

Monterrey.- El Jueves Santo destaca por acontecimientos profundamente espirituales: el Lavatorio de los pies, la Última Cena (institución de la Eucaristía y del Sacerdocio) y la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

En esa última cena, Jesús da de “comer” su cuerpo y de “beber” su sangre a los creyentes, sus discípulos.

Jesús y sus discípulos celebraban esa noche la cena que abría la Pascua Judía, es decir, la celebración por la liberación del pueblo de Israel del yugo de Egipto. Esta cena de Pascua se celebraba la primera noche con luna llena de la primavera.

Es por eso que en todas las representaciones artísticas se ve a Jesús orando en Getsemaní bajo la luz de la luna llena iluminándolo.

 

El lavatorio de pies

El simbolismo del Lavatorio de los pies es muy profundo: el anfitrión de la Cena, que es Cristo, invita a ella a los que están por debajo de él, sus discípulos, y lo hace con todos los honores, lavándoles los pies.

Pero no tiene criados ni esclavos que hagan este menester, sino que lo hace él mismo.

Así, actualmente la noche del Jueves Santo es el sacerdote, obispo o el Papa quienes invitan a la Santa Cena a los más pobres, se ponen a sus pies y se los lavan.

 

La Última Cena (Institución de la Eucaristía y del Sacerdocio)

La noche del Jueves Santo Jesús y sus discípulos cenaron por última vez juntos. Se le llama La Última Cena, y es prácticamente el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino.

Desde el día de su salida de Egipto, los judíos empezaron a celebrar la pascua en la primera luna llena de primavera, que fue cuando Dios los ayudó a liberarse de la esclavitud en que los tenía el Faraón.

Pascua quiere decir “paso”, es decir, el paso de la esclavitud a la libertad. El paso de Dios por sus vidas.

Los judíos, incluido Jesús y sus apóstoles, celebraron la Pascua con una cena muy parecida a la que tuvieron sus antepasados en la última noche que pasaron en Egipto.

La fiesta de la Pascua se llamaba “Pesaj” y se celebraba en recuerdo de la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto. Esto lo hacían al llegar la primavera, del 15 al 21 del mes hebreo de Nisán, en la luna llena.

Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por el gran amor a la humanidad, se quedó con ella por medio de la Eucaristía, para guiarla en el camino de la salvación.

Todos están invitados a celebrar la cena instituida por Jesús, ricos y pobres. Esta noche santa, Cristo deja su Cuerpo y su Sangre en la mesa para que se sirvan los fieles seguidores de la palabra de Dios.

Así quedó ligada históricamente y hasta nuestros días la celebración eucarística católica cristiana con el inicio de la Pascua Judía.

Hoy en día, en la mañana de este Jueves, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.

 

Oración de Jesús en Getsemaní.

Reflexionemos con Jesús en lo que sentía en estos momentos: su miedo, la angustia ante la muerte, la tristeza por ser traicionado, su soledad, su compromiso por cumplir la voluntad de Dios, su obediencia a Dios Padre y su confianza en Él.

Las virtudes que nos enseña Jesús este día, entre otras, son la obediencia, la generosidad y la humildad.

 

La visita de las siete iglesias

Hoy en día, la Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto.

En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros.

Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.