La batalla que viene… urgen definiciones

Por Víctor M. Pérez Díaz / Diputado federal del PAN

Por paradójico que parezca, el gran reto en México y en cada uno de los estados, la batalla venidera contra el Covid-19 no será en sí el aprovechamiento educativo del siguiente año escolar, sino la salud de los educandos y sus familias.

Como nunca, el sistema educativo en México será sometido a tres pruebas en una y podría poner “al desnudo” leyes, normas, métodos y hasta a los grupos de poder que tienen entre sus manos la muchas veces vilipendiada educación en nuestro país, y Nuevo León no será la excepción.

Alrededor de 25 millones de alumnos de preescolar, primaria y secundaria, en nuestro país, se alistan para regresar a clases en dos meses o más, y su salud depende de autoridades educativas que no han mostrado mucha pericia para cuidar la educación y, si no le apuran, pueden meter a la sociedad en un lío no solo del ramo, sino también sanitario y presupuestal.

¿Por qué menciono esto?

Sencillo, en Nuevo León hemos tenido un crecimiento de contagios en las últimas dos semanas, por encima de los 200 casos diarios, con apenas la mitad de la demanda en el transporte, esto, debido a que niños y adolescentes no están en período escolar.

A esto habría que agregar también, cerca de 50 mil maestros que están fuera de servicio y no tienen que moverse a las 6 mil 200 escuelas que existen en el estado, y sobre todo, en el área metropolitana de Monterrey.

Gran problema el que tendrán la Secretaria de Educación María de los Ángeles Errisúriz y el multimentado secretario de Salud, Manuel de la O, para dar el ancho y cuidar la salud de niños y adolescentes.

Abundan las preguntas y ya deberían abundar también las respuestas en mensajes claros y veraces, para que la sociedad, junto con autoridades, vayamos dirimiendo los conceptos y ajustando los proyectos a una comunidad que reclama cada vez mayor información transparente, oportuna, para tomar decisiones y no verse sorprendida en estos dos temas.

Vale la pena que el Gobierno del Estado inicie el diseño, a través de especialistas y en conjunción con la sociedad, de lo que será el próximo año escolar: ¿Será a distancia o presencial? y si es a distancia, ¿Con qué tecnología lo harán?, porque la simple televisión no bastará para garantizar el aprovechamiento. Otro aspecto importante, será saber la carga económica que le endosarán a las familias golpeadas por el Covid en útiles, cuotas y uniformes.

Interesante será ver por dónde le entrarán al toro nuestros directivos oficiales de la educación en el estado, porque después de la mala “receta” que nos está dando López Gatell en el país y el doctor de la O en Nuevo León, existen muchas dudas sobre lo que resolverán o dictaminarán sobre el regreso a clases 2020-2021.

Vaya decisión la que está en manos del Gobernador y sus secretarios, no es cosa menor, la salud y la educación de los niños y jóvenes en nuestro estado, y menos cuando ya nos dieron una probada de que están batallando, y mucho, para controlar la pandemia con medio estado funcionando.

Ahora, con la batalla que viene, será interesante ver la capacidad de ejecución que tendrán en la gestión de tres aspectos a la vez: garantizar la salud y seguridad, gestionar un aprovechamiento óptimo en cualquiera que sea el formato del regreso a clases y apoyar con tecnología y recursos materiales o económicos a los educandos en nuestro estado.
Échense ese trompo a la uña…

¡Por favor, no nos digan que falta mucho tiempo pasa eso!

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