La Ciudad bajo el agua

 

Por Luis Ávila Álvarez / Director de Cómo Vamos, Nuevo León

El problema que hoy vivimos tiene nombre: la descontrolada expansión del área metropolitana de Monterrey. La intensidad de las lluvias y la mala infraestructura urbana solo explican parcialmente la situación.

Sobre infraestructura, sin duda el drenaje pluvial es aún un reto metropolitano. Actualmente, es el servicio municipal básico con menor cobertura (comparado con alumbrado, pavimentación y recolección de basura). El municipio de San Nicolás, por ejemplo, tiene una cobertura de drenaje pluvial del 46% en contraste alumbrado público (100%) o recolección de basura (95%).

Pero lo verdaderamente crítico es el crecimiento de la ciudad. La infraestructura, en su gran mayoría, no se planea para mitigar posibles riesgos que, fenómenos meteorológicos como Hanna, hacen evidentes. Solo dos municipios, San Pedro y Santa Catarina, tienen actualizado su Atlas de Riesgo. En contraste, San Nicolás, Guadalupe, Juárez, García y Apodaca no cuentan con Atlas. Tener uno actualizado es el primer paso para evitar desastres.

La expansión de la ciudad genera una “impermeabilización” de la ciudad: los materiales que se usan evitan que el agua se infiltre, que llegue a los acuíferos y, por lo tanto, el agua corre por las calles. El Río Santa Catarina tiene un enorme valor para mitigar este riesgo y la naturaleza nos recuerda permanente su vocación. Desafortunadamente, aún hoy, hay quienes amenazan trastocarla con obras inexplicables.

El crecimiento urbano pasa factura. En un área natural, el escurrimiento es entre 5 y 15%: la mayoría del agua se absorbe. En la ciudad hay zonas con escurrimiento de 80 a 100%. Incluso, hay estudios que calculan que el AMM ha incrementado al menos 15% el escurrimiento como consecuencia directa y únicamente de la deforestación.

¿Qué hacer? En lo inmediato, reducir el impacto pluvial para toda nueva infraestructura, cuidar vocación del Río Santa Catarina, pensar en el valor ambiental de cualquier gran obra de infraestructura. En el largo plazo: reducir el tamaño y crecimiento de nuestra ciudad. Si no tomamos acción, estamos a expensas del siguiente huracán y de lo que parece una inevitable sentencia para la ciudad.

Twitter: @comovamosnl
Facebook: @comovamosnl