La investigación y la política económica

Por Carlos Carrasco Sánchez / Catedrático de Economía de la UDEM

Existen diversas formas en las que la sociedad se beneficia de la investigación, tanto aplicada como básica. La investigación permite a las industrias desarrollar e innovar en nuevos productos y procesos o mejorar los existentes. Además, eleva la calidad de la docencia, especialmente a nivel superior, acercando a los estudiantes a la frontera del conocimiento de cada disciplina.

En cuanto a la política económica, la investigación permite analizar los problemas que tenemos como sociedad y proponer soluciones con base en la experiencia y en el análisis de datos, evitando en lo posible que las decisiones del sector público se guíen por la ocurrencia.

Construir instituciones de investigación lleva años y una cantidad elevada de recursos, no solo porque se necesita de personal con cualidades especiales, sino porque se requiere de consolidar líneas y grupos de investigación, identificar problemáticas específicas, desarrollar instrumentos y evaluar. Potenciar la relación entre la investigación y la política económica mejora la toma de decisiones en áreas tan diversas como la política de drogas, la corrupción, el medio ambiente o la salud pública.

Por todo ello, son preocupantes los ataques continuos a las instituciones de investigación -incluyendo CONACyT- so pretexto de la existencia de una élite académica. La cuestión es, en todo caso, cómo hacer más eficiente el gasto público sin que se deteriore la calidad y cantidad de investigación que se genera en México, cuyo monto ya es inferior al de sus pares de la OCDE. La embestida a la investigación disfrazada de austeridad puede costar el desmantelamiento de lo que nos ha llevado años construir.

Contacto: carlos.carrasco@udem.edu