La violencia en el futbol mexicano

En el caso de la violencia en nuestro país, tenemos que decir que como en otras latitudes del mundo, las causas han sido el reflejo de situaciones sociales que se han presentado.

Pero particularmente como conocemos la violencia en México y por lo que hemos observado en los últimos años, vemos que aquí tiene otra connotación “foránea”.

Lo que pasó en San Luis y Celaya es producto de la importación de ciertas maneras de ver el futbol, estoy hablando de lo que conocíamos como porras, que eran los grupos de animación de manera espontánea, de ahí surgió el “chiquiti-bum” y una serie de cánticos muy propios de México.

Sin embargo  la importación de las llamadas “barras”, de origen argentino en la década de los 80, cambió el panorama.

Las barras vienen a sustituir a los grupos de animación y fueron traídas por Andrés Fassi a Pachuca.

Las barras en Argentina ya tienen desde hace mucho tiempo con este problema de violencia y lo siguen padeciendo, llevan décadas, no de la misma manera, pero sigue siendo un elemento muy difícil para ellos.

Los medios de comunicación hemos contribuido a crear fanáticos y no aficionados que vayan a ver un espectáculo, y éstos no entiendan que es sólo un espectáculo y que no son parte de ello, y que hay situaciones más importantes en la vida que el futbol.

Este problema es compartido entre muchos elementos, pero los responsables principales son los federativos, al final de cuentas esto es un negocio porque ellos lo ven como un negocio y entonces han tratado de no pegarle a la gallina de los huevo de oro, sin embargo hay ausentismo en los estadios.

Las autoridades políticas también son responsables en todos los niveles, es el caso de los diputados y senadores que tratan de solucionar el problema, pero en la práctica ni siquiera lo intentan.