Las niñas, niños y adolescentes migrantes

Por. Lic. Luis Rodolfo Domínguez Jaramillo.

Las niñas, niños y adolescentes migrantes son personas valientes y con un fuerte deseo de cambiar su realidad económica y la de sus familias, buscando siempre mejorar su calidad de vida. En su gran mayoría vienen de contextos de pobreza, de violencia generalizada y desamparo por afectaciones derivadas del crimen organizado en su país, persecuciones a ellos mismos o a sus familias, desastres naturales o abuso familiar. En otros casos, estos menores buscan abrirse camino, para ellos y sus familias que dejan atrás.

Las niñas, niños y adolescentes que se ven obligados a tomar la decisión de migrar, giran hacia una etapa adulta asumiendo responsabilidades familiares como el sustento de su familia. Estos niños son a quienes pesan esas responsabilidades y cuando el proyecto de migrar fracasa, tienen una gran preocupación por resolver la deuda adquirida en su país para realizar el viaje a Estados Unidos.

Según estadísticas, en el último año ha crecido cuatro veces más la migración en Nuevo León, cada día el Instituto Nacional de Migración en Nuevo León nos reporta por lo menos de dos a tres eventos diarios, donde ya sea la Guardia Nacional, la Policía federal, estatal o municipal o los propios agentes federales del Instituto Nacional de Migración detectan y rescatan a personas migrantes extranjeras.

Las niñas, niños y adolescentes generalmente se trasladan con sus padres, miembros de su familia ampliada, pero a pesar de esto, en la actualidad ha aumentado en demasía la cantidad de menores que migran de manera independiente y sin compañía, siendo toda una travesía.

En la Procuraduría de Protección los orientamos, los escuchamos, pero sobre todo, los representamos, pues hay que reconocer que son titulares de derechos, con capacidad de goce de los mismos, siendo nuestra obligación protegerlos y restituirles sus derechos, emitiendo diversas medidas de protección.

Es importante resaltar que como Procuraduría es primordial para nosotros la unión familiar, es decir, no separar al menor si viaja con sus padres, a menos que corra un riesgo en su integridad física o emocional, también está el respetar el principio de la no devolución a su país de origen, revisando cada caso en particular y en todos se deberá tomar en cuenta la opinión de la niña, niño o adolescente, tomando en consideración su edad, capacidad y madurez.

Hay que ser muy puntuales en conocer que la migración no pre configura por sí mismo la comisión de un delito, es decir, que no por el hecho de que se encuentren en una condición no documentada, signifique que son delincuentes, sino que se trata de personas que se encuentran emigrando de sus países para buscar una mejor calidad de vida.

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Lic. Luis Rodolfo Domínguez Jaramillo. Procurador de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del DIF NL.