Los delitos que no son policiacos

Por Santiago Roel / Director del Semáforo Delictivo

Nos preocupan mucho los homicidios, los robos, los secuestros y las extorsiones; pocas veces nos concentramos en los otros delitos, los delitos que no tienen nada que ver con la policía, las riñas (lesiones dolosas), las violaciones o la violencia familiar.

Estos delitos se denominan socio-familiares y tienen un ciclo muy claro: suben en primavera y se mantienen altos en verano. La testosterona tiende a subir en estas épocas en el ser humano y esto provoca mayor agresividad. Otro fenómeno que sube en verano son los accidentes de tráfico, por la misma razón. Eso no explica las causas pero si el incremento cíclico.

Las causas de porqué agredimos a la familia o a otros son muy complejas, pero mucho tiene que ver con una desconexión con nosotros mismos. Muchas veces hemos sido víctimas de violencia emocional o física de niños. En otras ocasiones, se debe a que no entendemos la amplia gama de emociones y las reprimimos. La ira es una gran máscara que esconde emociones más complejas como el temor, la tristeza, o la soledad.

A la mayoría de los hombres no se nos permite expresar toda esta gama de emociones: “los hombres no lloran”, “no pasa nada” y “échale ganas” quizá llevan una buena intención pero no contribuyen al entendimiento y la resolución del problema; llega un punto en que explotamos con ira, porque la ira es la única emoción que se nos autoriza a los hombres.

Si no nos comunicamos bien con nosotros mismos, si no entendemos lo que nos sucede, difícilmente podremos comunicarnos bien con los demás, con nuestra pareja, con nuestros hijos y con nuestros vecinos.

La historia se repite y creamos hogares violentos que luego se manifiestan en barrios violentos. En algunos casos las consecuencias son muy graves, por ejemplo, las principales víctimas de agresiones sexuales son los menores de edad, y los agresores suelen ser parientes cercanos o amigos y conocidos de la familia. Un caso extremo de violencia familiar puede ser el feminicidio.

La violencia puede manifestarse de manera sutil o abierta, puede ser emocional, económica, física o sexual. Debemos estar atentos para no convertirnos en agresores o en víctimas.

El alcohol es un disparador de violencia el fin de semana y las líneas de emergencia, -el 9-1-1- se saturan con llamadas de violencia familiar, lesiones o molestia por ruido por parte de los vecinos, que a veces derivan en golpes.

Lo más importante en estos delitos es la prevención y al información. Las autoridades pueden ayudar con gasto social, mejora urbana, torneos deportivos y recreación, pero lo más importante es que conozcamos las diferentes manifestaciones de la violencia social y familiar, que aprendamos a comunicarnos con nosotros mismos, con los demás y sepamos pedir ayuda a tiempo.

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