Mamá

Por César Garza Villarreal

El festejo a las madres va más allá de un reconocimiento a la abnegación, al amor incondicional, al sacrificio. Puede darse una fiesta diaria y ni así alcanzaría para reconocer todo esfuerzo, dedicación, cuidados, preocupaciones, desvelos de una mujer que se brinda plenamente por cada uno de sus hijos y por todo la familia, incluyendo al “viejón”.

El rol de las madres más modernas se ha agigantado al meter el hombro a la pareja para sacar adelante la economía del hogar. Son proveedoras al igual que el marido. Hay los casos extremos de la madre soltera, quien además dobletea como padre.

La dedicación y cuidados de una madre no tienen comparación. Todavía al maduro de más de 40 años le dice “mi bebé”. De ese tamaño es su amor por los vástagos, a los cuales los sigue viendo como pequeños críos que requieren de todos sus cuidados aunque ellos ya tengan sus propios hijos.

De ahí que la dedicación de un día para honrarlas es nada frente a todo lo que ella despliega durante la vida entera. En la madre no hay séptimo día en cuanto a mostrar su amor, sin embargo entrega todas las horas extras necesarias para sacar a los suyos adelante cualquiera que sea la necesidad o adversidad.

Es más, los hijos mientras tienen una madre a un lado se sienten todavía mimados aunque ya estén creciditos y pintando canas. Es una enorme bendición llegar a una alta edad con mamá, quien seguirá con mimos y regaños como si fueran unos chiquillos. El día que ella se va, se pierde el mayor tesoro.

Es por ello que brindarles un día a las madres, vale como una fecha emblemática. Pero se merecen más que simples 24 horas. Sin que suene a cliché les debemos todos los días, todas las horas, todos los minutos, todos los segundos en merecidísima reciprocidad.

Al que tenga a su madre que la cuide como ella se brinda por cada uno de sus hijos, no sólo por el día de ayer sino por todo lo que ella significa y representa. Quienes ya la vieron partir la recuerden en ese amor pleno que tanto ofreció en vida y que nunca podrá recompensarse en plenitud. Además siempre estaremos en deuda con Dios por la bendición de una mujer a la que le decimos: ¡Mamá!

César Garza Villarreal

Alcalde de Guadalupe