Mario Molina, por la razón, contra la hipocresía y el cinismo

Por Gabriel Quadri
Político e investigador mexicano

Mario Molina es orgullo de México. No un es personaje signado por el bronce del poder, la violencia, el martirio inútil, o la derrota, como muchos que densamente pueblan el panteón de nuestro país y que son deificados ad nauseam por el actual gobierno.

Mario Molina es una figura inspiradora de construcción y aportación; es rol modelo de dedicación, y de inteligencia y compromiso con la razón, con la ciencia, con el interés público, y con el planeta. Es producto del México pujante y modernizador del siglo XX, así como del productivo crisol histórico, motor de permeabilidad social, y generador masivo de capital humano que fue la UNAM. Su visión de crecimiento personal, inquietud y ambición intelectual lo llevaron a estudios de posgrado en Alemania y en Estados Unidos, y a integrarse a equipos de investigación científica de primer orden.

Su disciplina, profundos conocimientos, y penetrante capacidad analítica le permitieron identificar el fenómeno global de deterioro ambiental más acuciante en su momento –la destrucción de la capa de ozono sobre la Antártida. Esto, como consecuencia de la producción y uso de gases halogenados, especialmente de CFC’s (clorofluorocarbonos), como refrigerantes y propelentes de aerosoles, los cuales tienen la propiedad de disociar las moléculas de ozono en la estratósfera que protegen a la tierra de la radiación ultravioleta del sol.

Como consecuencia de sus investigaciones, el mundo pudo negociar e instrumentar el primer gran tratado multilateral ambiental –el Protocolo de Montreal– que a lo largo de pocas décadas ha sido capaz de casi eliminar a los CFC’s y permitir la regeneración de la capa de ozono. Por ello fue galardonado con el Premio Nobel de Química en 1995 junto con Rowland y Crutzen.

En el contexto del calentamiento global, y de la conciencia y preocupación crecientes en el mundo sobre sus consecuencias potencialmente catastróficas, Mario Molina se convirtió en un sobresaliente científico y político de la ciencia, que contribuyó a esclarecer el fenómeno y a señalar las medidas necesarias para contenerlo y mitigarlo. Fue un paladín de la transición energética y de las energías renovables y limpias, y un severísimo juez de los combustibles fósiles como causantes primordiales de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sus aportaciones y discurso elocuente fueron un factor determinante en el alumbramiento de la Reforma Energética en México, en particular de la Ley de Cambio Climático y de la Ley de Transición Energética, hoy repudiadas y violadas por el régimen. Fue incluso promotor del primer impuesto al carbono (Carbon Tax) en nuestro país, introducido en la Ley de Ingresos de 2014.

Otras de sus preocupaciones y campos de investigación prioritarios fueron la contaminación atmosférica, la fotoquímica y el transporte de contaminantes, en especial de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Su incansable inquietud, enciclopedismo, y compromiso ambiental lo condujeron a investigar también los temas relativos a la generación y manejo de residuos urbanos, problema que hoy en día asola ríos, cañadas y océanos del mundo.

Mario Molina fue también constructor de instituciones. Su Centro Mario Molina se convirtió en entidad de referencia en investigación y consultoría en temas de energía, medio ambiente, desarrollo urbano, calidad del aire, y cambio climático, el cual se ha asociado a muchos de los avances en política ambiental que observó nuestro país en las últimas dos décadas.

En tiempos recientes, Mario Molina fue un defensor público de la política ambiental y de la transición energética. Prestó su voz para contener la deriva regresiva del actual gobierno, al desmantelarse las instituciones ambientales, darse un golpe de timón retardatario hacia los combustibles fósiles y en contra de las energías limpias y renovables, y al abandonarse en los hechos y violentarse el Acuerdo de París en materia de Cambio Climático. Hoy altos funcionarios del régimen, desde el cinismo y la hipocresía, ofrecen condolencias por su fallecimiento.

Puede considerarse a Mario Molina como emblema de la ciencia mexicana y universal, y como el ambientalista de mayor estatura moral e intelectual en el México contemporáneo.

Twitter: @g_quadri