México / Turquía: una diferencia de fondo(s)

Por Philippe Stoesslé / Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Monterrey

México podría convertirse en “tercer país seguro”, si es que no lo es ya de facto, pues aceptó acoger a miles de migrantes que esperan la resolución de su solicitud de asilo en Estados Unidos (EU). Esta situación recuerda el antecedente que se firmó en 2016 entre la Unión Europea (UE) y Turquía acerca de la recepción de las víctimas de la crisis en Medio Oriente.

Es cierto que los contextos son distintos, pero vale la pena el intento de comparación.

Primero, lo fundamental: el acuerdo del Viejo Continente fue producto de una negociación, no de una imposición brutal. Consecuencia directa: Turquía obtuvo un fondo de 6 mil millones de euros para organizar la recepción de las poblaciones migrantes, además de otras concesiones sustanciales como la de eliminar las visas para ciudadanos turcos. Nada que ver de este lado del Atlántico, donde la carga financiera corre hasta ahora por la cuenta mexicana.

Se podría esperar por parte de EUA una actitud distinta a la de una amenaza constante, especialmente por la responsabilidad histórica que carga en la inestabilidad crónica de Centroamérica y la consiguiente consolidación de grupos criminales en la zona, que hoy en día sacan jugosas ganancias de la mercantilización de la miseria de personas dispuestas a enfrentar cualquier riesgo para salir de este infierno de pobreza y violencia.

La UE define como “tercer país seguro” a un país donde no existe la tortura o los tratamientos inhumanos y donde no existe ningún conflicto que afecte a la población. Muchos observadores denuncian que Turquía no cumple con estas condiciones.

¿Logrará México ofrecer condiciones de vida dignas a las poblaciones exiliadas, sin el – moralmente debido – apoyo económico de EU?

 Contacto:  philippe.stoessle@udem.edu