Miércoles Santo: Complot en El Sanedrín y la traición de Judas

 

 

Redacción

El Miércoles Santo es el día en el que se reúne el Sanedrín, el tribunal religioso judío, para condenar a Jesús con las leyes de Moisés.

Hoy es el primer día de luto de la iglesia, con esto llega al fin de la Cuaresma, se anticipa el Jueves Santo y entramos en el corazón de la Semana Santa cristiana.

Hasta este día lo que se ha celebrado se denomina también Pre-Pascua. La palabra Pascua significa “paso” Dios pasa liberando. Significa por lo tanto, ya desde el Antiguo Testamento, el paso de una vida de esclavitud a una vida de libertad, y a partir de hoy es lo que se va a conmemorar hasta el Domingo de Resurrección.

El episodio de la condenación de Cristo por la traición de Judas es el que convirtió los miércoles en días de ayuno para los católicos, aunque luego se pasara la tradición del ayuno a los viernes.

En cuanto a la tradición del ayuno durante la Cuaresma, se ha visto reducida a evitar el consumo de carnes los viernes.

Por ello también es conocida la Semana Santa, ya que ha dado origen a tradiciones gastronómicas que ya están muy arraigadas y a la preparación de platillos que sólo se degustan en estas fechas, con tintes nacionales en cada país católico cristiano.

En la liturgia cristiana se da lectura a la Pasión según San Lucas y también se hace la lectura de la traición de Judas Iscariote, en este caso en relato de San Mateo.

El miércoles, es además junto con el viernes, el día penitencial de los tiempos de penitencia (Adviento, Cuaresma y Témporas), así que intensifican las prácticas piadosas y las procesiones penitenciales.

Reunión del Sanedrín

Aquel Miércoles se reunieron las tres clases de religiosos que del Sanedrín: los príncipes sacerdotes, los ancianos notables y los escribas.

Preside la reunión el Sumo sacerdote Caifás, yerno Anás lo secunda en los planes. No es una reunión oficial, pero están casi todos los que apoyaban la desaparición de Jesús.

Los acontecimientos del Martes Santo los enfureció, ya que Jesús los exhibió como ignorantes de las leyes de Dios, pero muy doctos en las leyes terrenales.

Ahora les mueve la furia de matarlo cuanto antes, pero con astucia, con frialdad. Son implacables.

«Entonces se reunieron los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo en el palacio del Sumo Sacerdote, llamado Caifás, y acordaron apoderarse con engaño de Jesús y hacerle morir. Pero decían: No sea en la fiesta, para que no se produzca alboroto entre el pueblo»(Mt).

Las deliberaciones fueron duras. Hablan más los que más odian a Jesús, es decir, los que tienen una mayor pecado según las denuncias públicas y privadas. No pueden esperar, pero no quieren alboroto.

Lucas 22

1. Se acercaba la fiesta de los Azimos, llamada Pascua.

2. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban cómo

hacerle desaparecer, pues temían al pueblo.

3. Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote,

que era del número de los Doce;

4. y se fue a tratar con los sumos sacerdotes y los jefes

de la guardia del modo de entregárselo.

5. Ellos se alegraron y quedaron con él en darle dinero.

6. El aceptó y andaba buscando una oportunidad para

entregarle sin que la gente lo advirtiera.

 

Saben que los partidarios de Jesús son muchos. Saben que en una situación de guerra civil, los romanos intervendrían y liberarían a Jesús, pues su conducta es intachable y nada enemigo de ellos.

Por otra parte quieren comprometer a los romanos para que ellos sean responsables de la muerte de Cristo ante el pueblo. Deben calcular las cosas hasta el mínimo detalle. No pueden fallar. Alguno habla de Judas que ya ha entrado en tratos, pero poco saben de él.

 

La traición de Judas

Se acercaba la fiesta de los Azimos, que se llama Pascua, y los príncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo acabar con él, pero temían al pueblo. Para sus fines, llamaron y entraron en negociaciones con Judas, llamado Iscariote, uno de los 12 apóstoles, quien pactó  con los príncipes de los sacerdotes y los magistrados el modo de entregar a Jesús, y la señal que les daría para identificarlo: un beso en la mejilla.

La debilidad de Judas era su amor por el dinero, y lo que el dinero lleva consigo. Ha seguido a lo largo de tres años a Jesús, a quien ve como un carismático líder y salvador del pueblo Judío, pero su resentimiento ya es muy grande por no entender el modo como Jesús lleva las cosas adelante.

Judas no puede entender un amor tan grande que le lleve a vivir en la pobreza, a decir las verdades a los poderosos, contra las juiciosas políticas de los hábiles.

Su vida de fraternidad es difícil con los demás, pues ellos han dejado todo para seguir a Jesús, y les ve decididos a hacer lo que les pida, por loco que parezca. Las peleas y los reproches no faltan. No en vano ellos no tienen tanta paciencia como Jesús, que siempre le disculpa y le apoya.

La misma paciencia y el amor de Jesús le llenan de odio, pues son un reproche cuando él ya no quiere saber nada de ese reino que no parece de este mundo. Lo que él quería era ver a su pueblo, el judío, liberado de las cadenas de Roma. Él quería un Jesús libertador, poderoso y violento contra Roma, no un Jesús de amor, sacrificio ni pobreza.

 

26:14 Entonces uno de los doce, que se llamaba

Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes,

26:15 y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os

lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.

26:16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.

 

30 monedas

Significado de las 30 monedas de plata

La cantidad de 30 siclos de plata es simbólica: era también el precio del daño por un esclavo que hubiese sido muerto por un animal. Era el precio de un pequeño campo. Era el precio de un cordero pascual. Simbolizaba, sin quererlo, a Jesús que se entrega como un esclavo de amor, del cordero pascual que libera de la muerte a los primogénitos.