Muere el represor Luciano Benjamín Menéndez

Por Notimex

Buenos Aires.- El ex General Luciano Benjamín Menéndez, el represor argentino con el mayor número de condenas por delitos de lesa humanidad, murió hoy a los 90 años de edad.

Menéndez falleció en la provincia de Córdoba, en donde cumplía condenas, en su mayoría a prisión perpetua, después de haber protagonizado un récord de 14 juicios por crímenes cometidos durante la última dictadura militar (1976-1983).

El exmilitar nació en 1927 en Buenos Aires y pasará a la historia como uno de los personajes más temibles y siniestros de la historia del país sudamericano.

Durante la dictadura, Menéndez gozó del poder que le otorgó ser nombrado como comandante del Tercer Cuerpo del Ejército, cargo que le permitió dirigir la sangrienta represión en Córdoba, Tucumán y La Rioja, entre otras provincias.

Bajo sus órdenes, miles de víctimas fueron torturadas, secuestradas, asesinadas o desaparecidas, mientras que a otras les robaron a sus hijos o sus bienes.

Menéndez fue procesado a mediados de los años 80, ya durante la democracia, pero al igual que cientos de acusados fue beneficiado por las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida que permitieron décadas de impunidad para los represores.

Además, en 1990 fue indultado por el entonces Presidente Carlos Menem, pero en 2005 ese beneficio fue anulado, lo que permitió que comenzaran los procesos judiciales en su contra por delitos de lesa humanidad que no preescriben.

Desde entonces, fue implicado en más de 800 causas y en julio de 2008 fue condenado por primera vez al ser encontrado culpable de secuestro, tortura y asesinato de militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores.

Pasó solo un mes para que Menéndez recibiera su segunda condena, pues en agosto de ese año terminó el juicio por la desaparición de un exsenador, en tanto que la tercera condena llegó en 2009, en un proceso en el que se investigaron los asesinatos de varios presos políticos.

Los tribunales se convirtieron en el escenario permanente en que se podía ver y escuchar a un represor que siempre que pudo defendió ante los jueces y sobrevivientes los crímenes cometidos en aras, según él, de la “guerra contra los guerrilleros marxistas”.

Torturas en centros clandestinos, homicidios en cárceles, apropiación de bebés, asesinatos de sacerdotes y un obispo, torturas a maestros y campesinos y desapariciones de jóvenes militantes fueron otras causas que le valieron nuevas condenas.

Desde que en 2005 se anularon aquí las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, los tribunales argentinos han logrado la condena de más de 650 represores.

Ninguno, sin embargo, acumuló más perpetuas ni se tuvo que sentar tantas veces en el banquillo de los acusados como Menéndez.