No es momento de generar incertidumbre

Por Carlos Carrasco Sánchez /  Catedrático de Economía de la UDEM

En mercados agitados, la comunicación de la política económica es tan importante como algunas de las medidas adoptadas. Cuando la crisis de deuda europea estaba asfixiando la capacidad de financiamiento del sur de Europa, Mario Draghi afirmó que la institución a su cargo haría todo lo que fuera para salvar el proyecto europeo y la presión de los mercados disminuyó.

La comunicación de la política económica es una navaja de doble filo: lo mismo puede servir para tranquilizar a los mercados, generar seguridad y atraer inversión que crear una tempestad que ahuyente todo rastro de confianza.

El ambiente global actual es complicado. Más allá de la desaceleración que se asoma en algunas partes del mundo, los movimientos impredecibles del presidente Trump han creado un entorno propicio para que las inversiones huyan a lugares más seguros. En un contexto con estas características, lo que menos buscan los inversionistas es que se agite más el río.

Antes del inicio del sexenio, el presidente López Obrador anunció que mantendría dentro de su estrategia de comunicación las conferencias mañaneras, lo que de primera instancia parece un gesto democrático y de rendición de cuentas. No obstante, la sobrexposición mediática y la forma en que el presidente comunica sus acciones han contribuido a generar un ambiente incierto y mayor confusión.

El presidente López Obrador llegó con una herencia complicada a nivel global y nacional. Generar mayor desconcierto por un problema de comunicación puede ser costoso en términos económicos y políticos. Replantear la estrategia de comunicación evitará que cada día sea una batalla: no es momento de generar incertidumbre.

Contacto: carlos.carrasco@udem.edu