Órdenes de cateo, cuestión de ser o no ser

Por Sergio Chapa. Facultad Libre de Derecho de Monterrey

La Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó en pleno uso de sus facultades y por mayoría de votos que si la Policía se encuentra investigando actos constitutivos de un delito, puede inspeccionar a una persona o a un vehículo; esto por las acciones de inconstitucionalidad promovidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

Entonces resulta Constitucional que la Policía pueda realizar inspecciones a una persona o a un vehículo sin que previamente se haya expedido una orden escrita por un Juez competente; siempre y cuando apunta, exista una sospecha razonable de que en ese mismo momento se está ante la comisión de un delito o cuando haya una suposición razonable de que el individuo oculta entre sus ropas objetos o productos relacionados con un acto delincuencial.

La Corte ha insistido textualmente que estos actos no representan que la Policía pueda inspeccionar a personas y vehículos “a su antojo”.

Nuestro órgano máximo de justicia sustentó su posición apoyada en el Artículo 21 constitucional, que otorga a los policías facultades en materia de seguridad pública, entre las que se encuentran “la prevención, investigación y persecución de los delitos”, prescribiendo que la investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función.

En tiempo de crisis de impartición de justicia en donde se pone en tela de dudas las acciones que provienen de la autoridad, esta determinación de la Corte de interpretación legal, crea opiniones divididas en la sociedad; por una parte efectivamente no se le puede impedir a la Policía realice sus funciones de investigación ante la presencia notoria de un crimen; por otra, tampoco se le puede dar “criterio” a la Policía para que determine la intromisión forzada en una persona o a un vehículo; creo que la Policía hoy en México, sin generalizar; no cuenta con la preparación para estos actos; a lo contrario de lo que se determinó, creo que se debió de haber atendido literalmente lo que establece nuestra Carta Magna: “la Policía actuará bajo la conducción y mando del Ministerio Público en el ejercicio de la prevención, investigación y persecución de delitos”; la Policía ante actos notorios debe poner a disposición de un Ministerio Público los actos de sus sospechas; pero nunca permitírseles que actúen bajo su propio criterio, donde se puede deducir colusión con criminales o en el mejor de los casos, los ciudadanos encontrarnos indefensos ante el discernimiento de un policía.

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