Planeación del Centro de Monterrey (Parte II)

Por Óscar Bulnes Valero
Arquitecto y urbanista de Nuevo León

La ciudad metropolitana tiene actualmente y formalmente sólo nueve municipios, los cuales tienen una autonomía que se ha dado desde el organismo federal, pero son uno de los graves errores de la autoridad, pues debería ser un solo gobierno y no 10 gobiernos que la dirigen. Es parte del desorden urbano de la ciudad.

Esto precisamente es importante decirlo porque es el provocador del desorden en el primer cuadro y en el resto de los municipios, por ejemplo, todos los municipios perimetrales quieren ser metropolitanos, no debiendo ser porque la metrópoli cada día tiene menos gente y tiene más expansión territorial y lo único que está provocando es que haya más vías de automóviles que personas en la ciudad.

En la ciudad completa pudieran vivir los cuatro millones que somos, pudiéramos vivir perfectamente en el primer cuadro de la ciudad. No siendo así en el territorio de los nueve municipios, pero no más porque se gasta la tierra ejidal y forestal y se destruye la propia ciudad generando más concreto que vida humana.

Al menos en el primer cuadro debiera ser planeada y ordenada con respecto a su historia y su cultura, a su tradición y a su contexto, respetando su patrimonio histórico, así como medio ambiente, su paisaje montañoso, arteria de circulación, lugar para el metro subterráneo, no aéreo como hoy en día lo han hecho en donde la gente se la pasa haciendo cola bajo el sol, frío, calor o lluvia, terribles condiciones sin dar un servicio de calidad elementales a los propios ciudadanos.

Estas condiciones deben de existir en una ciudad como la nuestra. Para ello debiera hacerse valer, con toda una planeación correcta y adecuada como es para una metrópoli como Monterrey, cuya belleza estriba en sus montañas y un territorio bastante favorecido para este lugar.

Tenemos agua gracias a las montañas, pero también son nuestros protectores de agua, frío, viento y protección en términos generales, pues son el patrimonio ecológico más importante de nuestra ciudad y lo que nos da vida.

Por ello, la ciudad requiere una exclusiva autoridad, pensante, educada y, profesionalmente adecuada para realizar una planeación del territorio del primer cuadro de la ciudad, en donde su uso de suelo ha sido sin ningún orden por los edificios que saltan a la vistas por todos lados, edificios verticales que debieran ser de la parte central hacia las orillas o extremos (como Gonzalitos, Constitución, Félix U. Gómez, Calzada Madero) formando una especie de pirámide donde todos puedan ver las luces o el sol, el aire o todas las condiciones que una edificación requiere y necesita.

Para ello se requiere de una planeación formal en donde se entienda el territorio de cierta forma dando el uso de suelo especializado, planeado, con mayor utilidad de uso en el centro y menos el uso en las periferias y obviamente con los atributos del COS, CUS y CAS, que son el uso del suelo, la intensidad del suelo y las áreas verdes a dejar para este lugar.

De ahí que la arquitectura debiera ser original de Monterrey obteniendo su contexto, su historia, clima y cultura para hacer edificios no sólo acristalados, que sólo reflejan un calor para los que transitamos y uno intensísimo para los que viven dentro, gastando una corriente de luz eléctrica y clima tremendo para subsistencia y se ven frágiles, indefinidos, no como la historia de nuestra arquitectura, que es más sólida, cerrada de nuestras temperaturas, eso es sacado de países extranjeros y no pertenece a nuestra cultura.

Esto hace que nuestra cultura de la ciudad, vertical o no, tendremos una ciudad con mayor cuidado vigilando y protegiendo el patrimonio natural, el medio ambiente; en sí mismo, la ciudad va dejando historia.

Tenemos tiempo todavía de rescatar lo que se está perdiendo día o día.

bulnes103gd@gmail.com

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Ejemplos de planeación en ciudades como Nueva York y Houston, en Estados Unidos.