¿Por qué la Secretaría de Hacienda nos está presionando tanto?

Por Fidencio Montemayor

En días anteriores, platicando con un grupo de amigos, me decían: -¿Por qué la Secretaría de Hacienda nos está presionando tanto? ¿Habrá alguna empresa mediana o pequeña que pueda cumplir con todo lo que nos están pidiendo?

Ante este cuestionamiento, es factible responder que la Secretaría es inconsciente de la realidad de los mexicanos, sin embargo,

¿Es esto culpa de la Secretaría de Hacienda? Creo que esa es la principal interrogante, y ante esto, creo que debemos plantear la realidad de las obligaciones que tenemos hoy en día, pero sobre todo de las consecuencias de éstas.

Si bien es cierto que hoy en día nos han estado imponiendo cualesquier cantidad de obligaciones en materia de información electrónica, también es verdad que no es Hacienda quien lo impuso, sino nuestros representantes en las cámaras de Diputados y Senadores.

Siempre en materia fiscal, hemos pensado que Hacienda es quien continuamente está asignando reglas que son muy pesadas y complicadas de cumplir, pero la verdad es que las leyes no las hace Hacienda, ni el Presidente de la República, ellos sólo proponen, y quien dice sí o no, son los Diputados y Senadores. Es decir, estos últimos, son los que les dan a nuestras autoridades fiscales las facultades para que nos pidan lo que ahora están solicitando. Pero, ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de todo esto?, ¿Por qué en la Ley no está claro el cómo se dará cumplimiento a las obligaciones?, ¿Por qué tenemos más reglamentos y misceláneas que antes?.

Primero, tendremos que resaltar lo que ya habíamos comentado, los problemas sociales que puede tener la Reforma Fiscal, pueden llegar más allá del cierre de algunos comercios. Analicemos primero lo que dice la Ley respecto a los dictámenes fiscales, ahora se reprime o restringe los dictámenes fiscales voluntarios a un grupo de empresas que son de altos ingresos, es decir, se discrimina a las pequeñas y medianas empresas. Sí, es verdad, ese artículo es discriminatorio y no sólo eso, ese artículo podría dejar sin empleo a muchos contadores que trabajan en despachos que se dedican a dictaminar estados financieros para efectos fiscales.

Otro detalle que pocos han denotado, es el efecto que tendrá el hecho de que en el reglamento del Código Fiscal de la Federación, la Secretaría, (y ahí sí es la Secretaría) impone la obligación de que la contabilidad de los gastos sea simultánea al momento de realización del gasto mismo, es decir, cada comercio, cada empresa pequeña, tendrá que tener un contador interno. Me pregunto: –

¿Le podrán pagar?, ¿Qué pasará con los despachos de contadores externos?, ¿Las autoridades conocen o no la realidad financiera del 90% de los contribuyentes de este país?.

Las anteriores, son interrogantes que hay que hacerle a los legisladores, porque el problema en el fondo es que dejaron la puerta abierta de par en par para que las autoridades hacendarias nos llenen de requisitos formales que tendrán costos financieros altísimos para los contribuyentes. Y la verdad es que, desde mi punto de vista, las autoridades no conocen la realidad de las empresas mexicanas, sólo basta indagar en las multas que el Código Fiscal de la Federación impone ante cualesquier error.

Lo cierto es que los contribuyentes, pequeños empresarios, comerciantes y profesionistas independientes, no saben qué decisión tomar, porque lo que nuestros legisladores no han entendido es que, aún y con que podemos acudir al amparo ante una violación a nuestros Derechos Humanos causada por Leyes y Reglamentos, este procedimiento no sería necesario si ellos hubieran actuado con conciencia de lo que podría suceder y el efecto de lo que estaban aprobando.

O, ¿Qué? ¿Piensan que la Prodecon podrá apoyar a todos los contribuyentes? ¿Por qué cargarle la mano a una institución que es nueva y de recursos limitados para que apoye a los contribuyentes? Y todo, ante lo que ellos debieron hacer bien, o más aún, ante algo que no debería suceder, es decir, que el Estado viole los derechos humanos de sus contribuyentes.

Ésta nueva reforma, es una reforma mocha e incompleta, es una reforma confusa y llena de facultades discrecionales a favor de las autoridades administrativas, con las cuales nos han dejado al borde de un cúmulo de problemas sociales y problemas administrativos que no tenemos idea de cómo los vamos a enfrentar, a pesar de que las reformas del Código no han entrado en vigor, al parecer, para dosificar la tortura.

Es lamentable descubrir como los legisladores, después de ver los problemas que estamos tratando de enfrentar, se traten de excusar diciendo: -“Es culpa del Secretario de Hacienda”-, cuando quienes incumplieron fueron ellos.