¿Por qué los astronautas prefieren las tortillas?

Por Carolina Berenice Rodríguez Garza
Dra. en Astrofísica por la UNAM

¿Te imaginas cómo sería hacer la despensa y no poder regresar a la tienda en 6 meses? Una situación similar experimentan los astronautas que visitan la Estación Espacial Internacional (EEI) al permanecer ahí durante meses.

La comida espacial ha ido evolucionando con el tiempo, en las primeras misiones era poco apetecible y servida en tubos similares a los de la pasta de dientes. Actualmente, con el desarrollo de la tecnología y la experiencia obtenida en misiones anteriores, el alimento para astronautas ha mejorado en sabor, procesamiento, nutrientes, variedad y empaquetado.

Algunos de los tratamientos de conservación que recibe la comida espacial son la deshidratación o la termoestabilización. En la deshidratación, el agua es retirada, como los fideos secos que encontramos en supermercados, mientras que en la termoestabilización la comida es sometida a altas temperaturas y, posteriormente, enlatada.

En ambos casos, el objetivo es deshacerse de los microorganismos que descomponen la comida rápidamente. Cuando Rodolfo Neri Vela, el primer astronauta mexicano, participó en la misión STS-61B en 1985, incluyó la tortilla en la petición de su dieta.

Desde entonces, la tortilla se ha hecho una comida popular entre la tripulación internacional que continuamente visita la EEI debido a que contiene grandes cantidades de carbohidratos que el cuerpo necesita para funcionar, también es fácil de empaquetar debido a su forma permitiendo ahorrar espacio, una característica muy importante considerando la basura que los empaques generan.

Las tortillas han reemplazado al pan en las misiones espaciales, ya que no producen migajas. La comida suelta es inaceptable en condiciones de microgravedad debido a que representa una molestia y, peor aún, un peligro para la tripulación debido a que pueden ser inhaladas o causar daños en el equipo.

A diferencia de las tortillas mexicanas, las tortillas espaciales son empaquetados en bolsas de plástico que incluyen un eliminador de oxígeno para evitar la formación de hongos, permitiéndoles preservarse en buen estado durante 18 meses. Si el “futuro de la humanidad está en el espacio”, como decía Stephen Hawking, muchos retos nos esperan en el ámbito alimenticio en nuestro camino a la colonización de Marte y otros planetas.

Twitter: @Lamujercohete