¿Por qué no fui a Tijuana?

Por José Alfredo Pérez Bernal / Ex Presidente estatal del PAN y Regidor en el Ayuntamiento de Monterrey

El día sábado se efectuó una concentración masiva/mitin, en la ciudad de Tijuana, B.C. con el fin de convocar a la “unidad nacional” y para defender “La dignidad” del pueblo mexicano, al menos eso se nos dijo públicamente a todos, para invitarnos a asistir a dicho evento, cosa que se convirtió en una narrativa “triunfalista” ante la amenaza ya superada (al menos por ahora), del vecino país del norte, de gravar inicialmente con un arancel del 5% y hacerlo progresivo hasta llegar a un 25%, a todos los productos mexicanos, de no acceder a atender y disminuir la migración ilegal hacia los Estados Unidos de América, es decir, mezclaron lo económico con lo social, para obligarnos desde su punto de vista, a tomar medidas más profundas o decididas en contra de la migración, a pesar de ser temas diferentes y que se tiene un acuerdo vigente, como lo es el TLCAN (T MEC, es la propuesta de nuevo nombre, ya remitido al senado), que rige todo lo referente a intercambio comercial y económico.

La pregunta es: ¿Por qué aceptamos el chantaje o amague del gobierno de los Estados Unidos? ¿No teníamos opción? Opino qué sí la había, partiendo de la base de que ya se había acordado y que además ya se encuentra en los congresos de los respectivos países (México, Estados Unidos y Canadá) el nuevo tratado (T MEC) para su aprobación y por habernos permitido entrar a una negociación bajo amenaza, lo cual implica que ahora seremos rehenes de la voluntad unipersonal del presidente de los estados unidos, independientemente de los acuerdos formales/legales que nuestros países pacten, ya nos tomó la medida.

El Gobierno de México fue víctima de un juego perverso de intimidación, basado en una agenda política reeleccionista de un presidente que disfruta intimidar, sin que necesariamente cumpla la amenaza.

¿Por qué creo que todo fue un “bluff o farol” del presidente Trump? Porque primero que nada el presidente Trump se hubiese disparado en su propio pie, al imponer un arancel especial y gravar a los productos mexicanos, ya que los estados de la unión americana a los que más exporta México, son en su mayoría bastiones electorales del propio Trump, lo cuál sería un grave contrasentido que en pleno proceso preelectoral de reelección, castigara la economía de dichos estados, como lo son: Texas, Arizona, Michigan, Kentucky, Ohio, Carolina del Norte, Tennessee y Florida. (También están California e Illinois, pero son considerados bastiones demócratas), con una inminente desestabilización económica, lo cual pagaría sin duda, en las urnas.

No fui a Tijuana, porque no había nada que celebrar, no fui a Tijuana porque no me sentí representado por nuestro gobierno ante otro gobierno extranjero con dignidad y respeto, No fui a Tijuana, porque nos quieren engañar al vendernos una derrota, como una victoria. No fui a Tijuana porque se habló de migración de aquí para allá, pero no del tráfico de armas de allá para acá. No fui a Tijuana porque cuando conviene invocan unidad ante un problema del exterior, pero no buscan con la misma generosidad la unidad interna, por el simple hecho de que pensamos diferente. No fui a Tijuana, porque estoy convencido de que esta lamentable historia de coacción y chantaje no se detendrá aquí, tiempo al tiempo.

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