Recibe Poniatowska el Premio Cervantes

Notimex

Madrid.- La escritora mexicana Elena Poniatowska recibió hoy de manos del rey Juan Carlos de España, el premio Cervantes de Literatura 2013, el máximo galardón de las letras hispanas.

Poniatowska, nacida en París, Francia, pero nacionalizada mexicana, dedicó una parte de su discurso a las mujeres artistas y a lo que llamó los «perdedores» de Latinomérica.

En el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, la escritora y periodista habló de «la gente a la que nadie le hace caso, de las personas que no tienen voz, no tienen automóviles, acaso un burro», dijo.

Ante autoridades, personalidades del mundo de la cultura, la academia y la diplomacia, Poniatowska se definió como “una Sancho Panza femenina” que recibe este premio y está orgullosa de caminar al lado de los desfavorecidos y de mujeres luchadoras.

“Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como pedía María Zambrano, “ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas”. Por estas razones, el premio resulta más sorprendente y por tanto es más grande la razón de agradecerlo”, explicó.

Recordó a las anteriores mujeres que recibieron el Premio Cervantes: María Zambrano, Dulce María Loynaz y Ana María Matute, “las tres Marías, zarandeadas por sus circunstancias, no tuvieron santo a quien encomendarse y sin embargo, hoy por hoy, son las tres mujeres de Cervantes”.

“A diferencia de ellas, muchos dioses me han protegido porque en México hay un dios para cada piedra. Contamos con un dios para cada cosa y no un solo Dios que de tan ocupado puede ocuparse”, expresó.

Recordó a Sor Juana Inés de la Cruz, quien “supo desde el primer momento que la única batalla que vale la pena es la del conocimiento, y por eso José Emilio Pacheco la definió: Sor Juana/ es la llama trémula/ en la noche de piedra del virreinato”.

Asimismo, a otras mujeres como Tina Modotti, que bien podría considerarse la primera fotógrafa mexicana moderna, a Leonora Carrington que decidió vivir en México sin saber español, y a Rosario Ibarra de Piedra en su lucha contra los hijos desaparecidos.

Remarcó que con este premio se suma Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol y José Emilio Pacheco, que lo han recibido, y que quisieran que lo tuvieran Rosario Castellanos, María Luisa Puga y José Revueltas, hoy curiosos por saber cuál sería su discurso.

Poniatowska tuvo presente a su madre, la llegada de la familia a México desde Francia en 1942, su asombro al escuchar por primera vez la palabra “gracias” y el gusto de pronunciar Xochiquetzatl, Nezahualcóyotl y Cuauhtémoc.

Refirió “a los de pie, los que hurgan en la basura, los recogedores de desechos en ciudades perdidas, las multitudes que se pisotean para ver al Papa, los que viajan en autobuses atestados, los que se cubren la cabeza con sombrero de palma, los que aman a Dios en tierra de indios”.

La literata se refirió a su marido Guillermo Haro, quien observaba por horas una jacaranda florecida y decía “cómo pasa la vida, cómo se viene la muerta callando”: “Esta certeza también la he hecho mía, mías las jacarandas que cada año cubren las aceras de México, con una alfombra morada que es la de la cuaresma, la muerte y la resurrección”.

“Espero volver, volver, volver y ese es el sentido que querido darle a mis 82 años. Pretendo subir al cielo y regresar con Cervantes de la mano para ayudarlo a repartir, como un escudero femenino, premios a los jóvenes que como hoy, 23 de abril, lleguen a Alcalá de Henares”, añadió.